Una mezquita pide a las maltratadas que rechacen leyes que las protegen

Les permite ir a la Policía o divorciarse siempre que sea para evitar palizas futuras

El Mundo, ÁNGELES ESCRIVÁ MADRID , 23-09-2013

Una de las principales y más radicales mezquitas de Ceuta recomienda a sus fieles mujeres que si son maltratadas por sus esposos, se nieguen a acatar las leyes españolas que contengan una carga punitiva contra ellos.

Pueden pedir el divorcio y pueden ir a la Policía para intentar disuadir a su marido de futuros maltratos, pero no pueden admitir ningún castigo procedente del Código Penal por los delitos ya cometidos porque se trataría de un «castigo injusto» y porque «las normas dictadas por un juez no hacen permisibles las cosas prohibidas por Dios, ni pueden convertir en prohibidas las cosas que Dios determinó que son lícitas».
Estas recomendaciones, que implican no sólo un estado de sumisión de la mujer al hombre y una permisividad real ante la violencia machista, sino también el establecimiento de un sistema normativo paralelo al establecido por el Estado de Derecho, vienen recogidas en la cuenta deFacebookde la Comunidad Masÿd Ibn Rochd de Ceuta, perteneciente a la mezquita de Benzú, actualmente controlada por las corrientes salafistas.

El enunciado de la última publicación de la cuenta de Facebook,con fecha del 11 de septiembre, está planteado del siguiente modo: «Su marido la golpeó hasta hacerla sangrar, ¿debe llamar a la Policía para que la proteja?». La respuesta deja claro en primer lugar que «el marido musulmán debe tratar a su esposa con dulzura porque Dios dijo: tratad bien a vuestras mujeres en la convivencia y si algo os disgusta, es posible que Alá haya decretado a pesar de esto un bien para vosotros».

Una vez establecido este principio de más que dudosa justificación, y tras citar todo tipo de referencias de estudiosos que lo respaldan, recomienda a la golpeada que en primer lugar acuda a una organización islámica.

«Si este musulmán sigue golpeando a su esposa, es permisible que ella le pida el divorcio para aliviarse del daño que él le está haciendo y es permisible para ella acudir a la Policía para que la proteja contra la agresión de su marido haciendo que se comprometa a no volver a golpear a su esposa y amenazándolo con la cárcel si vuelve», señala el texto que confiere a las Fuerzas de Seguridad un carácter meramente admonitorio y nunca activo.

Después continúa: «Pero como las leyes del país en el que estás viviendo pueden implicar castigos que no son permisibles en la Ley islámica, como expulsar al esposo de su propio hogar, prohibirle el ingreso o determinar que la casa de él ahora pertenece a la esposa o detenerlo por un periodo que no es proporcional a su ofensa, nosotros te sugerimos no tomar esto como primera opción».

La primera opción es remitir el caso a una organización islámica que consiga intermediar entre Dios y el agresor para que éste entre en razón y pueda llegarse a una reconciliación entre ambos cónyuges. En su caso, sería la organización islámica la encargada de aconsejar a la mujer agredida «sobre cómo tratar con la Policía y las consecuencias más probables de eso».

Aun si, con esa mediación, el marido continuase maltratando a su esposa y ésta no se quisiese divorciar, los orientadores religiosos señalan que «no hay nada malo» en ir a la Policía mientras se tenga buen cuidado en evitar «un castigo injusto».

En caso contrario, lo correcto para quienes rigen esta comunidad es incumplir la ley para no fastidiar al esposo: «Si sucede que emiten a favor tuyo un veredicto que no es correcto, como expulsarlo de su hogar, no es permisible para ti actuar en base a este veredicto» porque las normas dictadas por los jueces, aunque sean musulmanes, no pueden violentar aquello que, según los redactores del texto, Dios prohíbe.

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