Gente / Escándalo

La belleza que hizo rabiar

La elección de una Miss América de origen indio enfurece a los racistas

El Mundo, PABLO SCARPELLINI LOS ÁNGELES ESPECIAL PARA EL MUNDO, 17-09-2013

La tan cacareada diversidad de la que tanto se vanaglorian algunos políticos estadounidenses no siempre es motivo de orgullo en muchos círculos de la sociedad norteamericana. En cuanto hay color de por medio, surgen los del gremio intolerante, ahora libres de expresarse a los cuatros vientos con las nocivas redes sociales. Lo de Nina Davaluri fue una demostración palpable de que aún hay racismo en Estados Unidos y en grandes proporciones, por mucho que Nueva York sea la torre de Babel por antonomasia en el mundo y que en Los Ángeles vivan más mexicanos que en Guadalajara o Tijuana.

El triunfo de una mujer de origen indio en el concurso de Miss América, la primera vez en la historia del certamen, desató una cadena de descalificaciones en internet sin precedentes a vueltas con el color de la piel y rasgos de Davaluri, que llegó al concurso en calidad de Miss Nueva York, y que derrotó en la última ronda a la candidata de California.

Una de las espectadoras, Meredith Talley, usó su cuenta de Twitter para lanzar un comentario que circuló por el ciberespacio a gran velocidad. «Esto es Miss America… no Miss país extranjero». Claro que al poco tiempo de comprobar el revuelo formado por su comentario decidió retirar su cuenta. Otras en la misma línea criticaron lo exótico de la figura de Davaluri y el hecho de recurrir a un atuendo y a un baile oriental para ganarse el cariño del jurado. «No soy racista», dijo @KathrynRyan50, para después cuestionar el baile «indonesio» (sic) de la candidata del estado de Nueva York. En realidad fue una coreografía extraída del creciente mundo de Bollywood,, algo que la propia Davaluri pensó que sería muy bien recibido por ser la primera vez que ocurría en Miss America. También hubo quien estableció el vínculo entre el origen de la ganadora y la religión musulmana, algo que supuestamente habrá hecho especialmente feliz al presidente Barack Obama.

Ya ejerciendo el título de mujer más bella de la primera potencia mundial, una responsabilidad generalmente acompañada de candor, ternura y toda la diplomacia del mundo –al menos de puertas para afuera–, Davaluri decidió quitarle hierro al asunto. «Tengo que estar por encima de todo esto», indicó en una entrevista posterior a lograr la ansiada corona que le da derecho a participar en el certamen de Miss Universo. «Siempre me he visto a mí misma como americana antes que nada», despejando dudas para los que la siguen viendo como extranjera.

Pese a asumir el papel de víctima, Davaluri también terminó por pedir perdón por sus rencillas con su antecesora en el cargo de Miss Nueva York, Mallory Hagan, a la que insultó por estar gorda. Parte de esas descalificaciones se grabaron en la habitación del hotel en la que se celebró una fiesta tras el concurso. «Quiero pedir perdón por los horribles comentarios hechos por gente en mi habitación», dijo la belleza de origen indio en Facebook.

Después, optó por llamar a Hagan y pedirle perdón por acabar con la mala sangre entre beldades del mismo estado. «Era lo mejor que podía hacer», explicó. «Estaba genuinamente emocionada y feliz». Ahora le queda por delante un año para disfrutar de su corona y de los 50.000 dólares que conlleva el premio, una chica de 24 años que aspira a ser médico como su padre y que ha tenido problemas con la bulimia, como señalaba recientemente un diario local. Una chica diferente que muchos aún no han podido digerir.

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