Solo el 25 % de los parados extranjeros están registrados
La Voz de Galicia, , 08-09-2013Esta semana conocíamos el buen dato de reducción del paro registrado en España durante el pasado mes de agosto. De entre las varias razones que aconsejan tomar con cautela la interpretación de las variaciones del paro registrado, en la actual situación de depresión de la economía española, destacan dos. Por un lado, el efecto desánimo para mantenerse de alta en el registro de una oficina; por otro, las disminuciones que tengan que ver con las salidas de población activa al extranjero ya sean ciudadanos españoles o previamente inmigrados y en absoluto con el empleo.
Cuando se contrastan los datos oficiales de desempleados extranjeros registrados, que nos suministran las oficinas de empleo a través del Ministerio de Empleo, con los datos estimados por la encuesta de población activa del Instituto Nacional de Estadística, se nos hace patente la limitación de los datos del paro registrado como termómetro fiable del mercado de trabajo español. Porque en dichas oficinas apenas figuran la mitad de los desempleados extranjeros que estima el INE.
Este desajuste, de la mitad, es una buena prueba del efecto desánimo pues uno de cada dos parados extranjeros estimados en España no figura en las estadísticas del Ministerio de Trabajo, y lo que suceda con ellos (salga del país, retorne al suyo, viva en la marginalidad…) en nada va a afectar a la buena o mala estadística mensual del paro registrado.
Si a ello añadimos que de los más de medio millón de parados extranjeros registrados en España, en los últimos datos disponibles solo 288.000 percibían alguna prestación, se llega a la conclusión de que solo uno de cada cuatro parados extranjeros estimados (son 1.157.000) percibe alguna ayuda pública. Un dato estremecedor que convierte a unos ochocientos mil desempleados extranjeros en carne de la economía sumergida, la marginalidad y la salida del país.
Y un dato que, de rebote, refuerza aquel efecto desánimo para permanecer inscrito como parado registrado.
En este colectivo se visualiza de forma muy clara que las variaciones, diagnósticos y valoraciones que se puedan hacer sobre la marcha de la economía española en base a los datos de paro registrado deben ser tomadas con extrema cautela. Porque en él se observan muy amplificados los efectos desánimo para inscribirse el el registro de desempleo por un lado, pero también, por el otro, porque es un colectivo que puede estar reduciendo sus cifras de desempleo no porque encuentren trabajo sino porque obligados por las circunstancias que padecen abandonan nuestro país. En los últimos años ya lo hicieron unas quinientas mil personas que fueran, en su día, inmigrantes. Y nadie en sus cabales debiera imputar esa reducción a la buena marcha de la economía española.
(Puede haber caducado)