"Nadie quiere vivir así"
Los habitantes del campamento explican que nunca pensaron que acabarían malviviendo en un lugar tan inmundo a miles de kilómetros de su tierra
El Periodico, , 05-09-2013Las visitas no son bienvenidas en el campamento de simpapeles de Torres de Segre y, ante la presencia de periodistas, muchos no salen de sus escondites. No quieren ser fotografiados ni grabados. Dicen que ya no se creen el cuento de que si salen en los medios, las autoridades les ayudarán. No piden nada, solo tranquilidad y pasar inadvertidos.
Algunos de ellos, pocos, deciden contar su drama. Explican que nunca pensaron acabar malviviendo en un campamento inmundo a miles de kilómetros de su tierra. Todos luchan por sobrevivir, pero muy pocos logran un trabajo. Algunos tiene incluso la documentación en regla, pero ni siquiera tener papeles garantiza ya trabajo en el campo.
Dentro de un contenedor frigorífico unos malienses conversan animadamente sumergidos entre las pertenencias amontonadas. Las llevan consigo allá donde van. La miseria flota en el ambiente. Sus ojos delatan mucho cansancio y sufrimiento, pero su sonrisa no se borra. Fousseny Coulibali tiene 28 años y llegó en patera a Tenerife hace siete. Ha trabajado en los campos de Gavà la mayor parte del tiempo y llegó a Alcarràs a finales de junio. “Busco un trabajo por todos los lados, pero no encuentro nada. ¿Qué puedo hacer? Solo me queda aguantar. Nadie quiere vivir así”, se lamenta.
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