FLORIN CIOABA
Rey de los gitanos
El Mundo, , 30-08-2013Amparándose en la alegalidad que envuelve al pueblo gitano, el rumano Florin Cioaba llevaba más de tres lustros ejerciendo como su rey. Bajo su liderazgo florecieron iniciativas para la integración romaní en Europa –donde se considera que, con más 10 millones de personas, es la minoría étnica con mayor presencia– y para la superación de las trabas culturales que han impedido históricamente su adaptación social, como la falta de regulación en el acceso a la Educación. Cioaba, de 58 años, falleció el pasado 18 de agosto de un fallo cardíaco mientras estaba de vacaciones en Turquía. Su título, que se otorgó a sí mismo a la muerte de su padre bajo la denominación de «rey de los gitanos del mundo entero», le será legado a su hijo Dorin.
Heredó la corona –un halo de más de dos kilos de oro puro– en 1997. Su padre, Ion Cioaba, había sido proclamado rey internacional de los gitanos cinco años antes como reconocimiento a toda una vida al servicio del pueblo zíngaro. Superviviente junto a su familia en los campos del Transdniéster –en la actual frontera moldava con Ucrania– durante la Segunda Guerra Mundial, Ion ejerció como enlace político entre la comunidad gitana –tan perseguida como la judía durante el Holocausto– y el Gobierno rumano tras el conflicto. En 1971 participó, por elección popular, en el histórico primer Congreso Internacional de Gitanos representando a su país. Y, desde entonces y hasta su muerte, se erigió en el principal líder romaní, alentando a la renuncia de la vida nómada y luchando por la integración zíngara en la sociedad.
Consciente de la repercusión internacional de su padre, Florin Cioaba se autoproclamó rey sin que existiese regulación alguna respecto al linaje. No obstante, sus profundas inquietudes sociales y políticas le llevaron a perseverar en la lucha iniciada por el legítimo monarca y a instar a las familias gitanas a matricular a los hijos en las escuelas como solución a la pobreza. Asimismo, hizo varios llamamientos a la comunidad romaní para acabar con las bodas entre adolescentes. Eso sí, a raíz de la ola de protestas que levantó cuando organizó la boda de su propia hija –de apenas 12 años– con otro joven de 15 en 2003.
Preocupado por la integración social, así como por la preservación de la raigambre, Cioaba decidió presentarse un año más tarde al Parlamento rumano, en el que no logró escaño. Sin embargo, su presencia social no hizo sino incrementar desde entonces. Sus buenas relaciones con Traian Basescu –presidente de Rumanía desde 2004–, a quien se le ha visto en varias ocasiones en distintas celebraciones gitanas, le permitieron tener su espacio propio en la opinión pública y dar voz a su pueblo.
Y es que, aunque los datos oficiales hablan de poco más de 600.000 gitanos en Rumanía, se estima que puede haber más de dos millones viviendo en el país, lo que lo convierte en el epicentro geográfico de la dispersa comunidad romaní. La capital de un reino inexistente, que ya se prepara para una nueva coronación. Tal y como estableció Florin Cioaba: a rey muerto, rey puesto.
Florin Cioaba, rey de los gitanos, nació en Targu Carbunesti (Rumanía) el 17 de noviembre de 1954 y murió en Antalya (Turquía) el 18 de agosto de 2013.
(Puede haber caducado)