Duval, con espíritu de supervivencia
La joven de 17 años, de origen haitiano, bate a la campeona del 2011
La Vanguardia, , 29-08-2013MIKE SEGAR / REUTERS La estadounidense Victoria Duval celebra su triunfo ante Samantha Stosur
Aunque nació en Miami, Victoria Duval vivió en Haití, el país de sus padres, hasta los 8 años, donde soñaba y se preparaba para ser bailarina. Acompañando a sus hermanos, que jugaban a tenis, a un torneo infantil anual en Santo Domingo, acabó cambiando las zapatillas de ballet por la raqueta.
“El director del torneo le dijo a mi madre: ‘Su hija viene cada año y se sienta en su falda. ¿Por qué no la deja participar en la competición?’ Y creo que gané. No sabía ni cómo contar los puntos”, admitía la tenista.
Cuando tenía solamente 7 años, durante un atraco en casa de su tía, unos ladrones la mantuvieron a ella y a dos de sus primos como rehenes varias horas, a punta de pistola. “No es un buen recuerdo para nada y trato de olvidarlo”. Fue el momento en el que sus padres, ambos médicos, decidieron volver a vivir a Florida, donde Victoria empezó a entrenar en la prestigiosa escuela del gurú Nick Bolletieri, para después pasar al Racquet Club of the South, en Atlanta.
En el 2010, su padre volvió a Haití por motivos laborales, justo el día antes del terremoto que asoló el país. Jean-Maurice Duval quedó atrapado bajo los escombros de lo que había sido su casa, con dos piernas y un brazo roto y el pulmón perforado. Cuando recobró la consciencia, logró arrastrarse hasta fuera y llamar a su familia con su móvil.
Poco parecía que podría hacerse para ayudarle, porque el terremoto había destrozado también las pistas de aterrizaje. Pero la familia Kitchen, miembros del club de tenis de su hija, pagó más de 22.000 euros para enviar un helicóptero que lo rescatara y lo llevara de regreso a Atlanta.
“Encontraron a mi padre once horas después de que se produjera el seísmo”, recordaba la adolescente. “Fue algo increíble. Si no fuera por la familia Kitchen, mi padre no estaría hoy aquí. Son unos ángeles”.
Pero a partir de ese momento las cosas no se hicieron más fáciles para ella y para su familia. Jean-Maurice Duval, que tuvo que pasar por el trance de varias operaciones, todavía no ha podido volver a trabajar, “aunque está mejorando mucho y está muy bien emocionalmente”, puntualizaba su hija. “Económicamente, no ha sido algo fácil de llevar. Pero me siento muy afortunada, porque algunos familiares me han ayudado. Con un poco de suerte, las cosas cambiarán después de este torneo”.
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