Menos ‘top manta’, más intervención policial

Los vendedores de Ripa, preocupados por la venta ilegal y su nuevo emplazamiento

El Mundo, P.M, Bilbao, 25-08-2013

La Aste Nagusia no sólo transforma
la fisonomía de Bilbao con las
txosnas del Arenal, los conciertos
en Abandoibarra y el Parque Europa
o los desfiles por la Gran Vía.
La venta ambulante también convierte
cada rincón del Casco Viejo
en un puesto en donde hacerse
con un pintxo moruno, una pieza
de bisutería artesanal o un bolso
Dolce & Gabanna de imitación.
Este tipo de comercio es un clásico
de las fiestas, pero este año
cuenta con novedades. La primera,
que el Ayuntamiento ha desplazado
los puestos con licencia
para vender lejos del ajetreo de las
comparsas. Las otras las apunta la
Policía Municipal, que indica que
la venta ilegal ha disminuido pero
que su intervenciones para combatirla
llegarán a triplicar las 34
del 2012.
Conseguir una licencia municipal
para poner un puesto en la Aste
Nagusia cuesta unos 900 euros.
La treintena de tiendas que cuentan
con ella se concentran en el
muelle de Ripa. Sus productos se
asemejan: todos venden algún tipo
de complemento artesanal, como
bolsos, mochilas, anillos o
pendientes. También comparten
una preocupación. La ubicación
que les ha dado el Ayuntamiento
es nueva y muchos tenderos temen
que este traslado afecte a sus
ventas. No dejan de pensar que su
competencia, los vendedores ambulantes
ilegales, pueden plantar
sus productos en donde les venga
en gana, también en su antiguo territorio,
el Arenal, justo en la orilla
opuesta a su nuevo emplazamiento.
«Todavía no nos han dicho la
razón de este cambio», explica el
tendero de un puesto de pendien-
Un policía municipal vigila la venta ilegal en el Arenal. / P.C.
Menos ‘top manta’, más
intervención policial
Los vendedores de Ripa, preocupados por
la venta ilegal y su nuevo emplazamientotes y pulseras con la etiqueta de
plata de ley. «La zona del Arenal»,
explica, «es de paso». Resultaba
más sencillo tener a gente a todas
horas revisando los escaparates.
En cambio, los consumidores que
se acercan al muelle de Ripa deben
hacerlo motu proprio. Él lleva más
de diez años acudiendo con sus
pendientes y pulseras a la cita de
Aste Nagusia y a estas alturas califica
la venta ilegal de «inevitable».
«Seguramente venden en donde
estábamos el año pasado», prosigue.
En su opinión, es una competencia
«fuerte».
No todos los tenderos del muelle
rechazan esta competencia desleal.
Un joven que ronda los treinta y
que vende bisutería defiende que
«cada cual debe ganarse la vida como
pueda» y sentencia que la venta
ambulante ilegal no le importa.
Éste es el cuarto año que asiste a
Aste Nagusia, en plena crisis económica,
y aun así se declara «contento
».

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