La venganza se equivocó de puerta

Un error en un ajuste de cuentas acaba con la vida de una niña de 7 años en Sevilla

El Mundo, MARÍA RIONEGRO EVA DÍAZ PÉREZ SEVILLA , 22-08-2013

Un ajuste de cuentas, antiguas venganzas de clanes, una trágica confusión de puerta y alguien asesinando por error. Una niña de siete años falleció en la madrugada del martes en la barriada marginal de Las Tres Mil Viviendas de Sevilla en un tiroteo en el que también resultaron heridos sus padres. Alguien entró en la vivienda, en la calle Orfebre Cayetano González, en la zona conocida popularmente como Los Amarillos, y disparó a los que se encontraban en la casa creyendo que eran miembros de un clan enemigo.

Sin embargo, ni la niña fallecida ni sus padres pertenecen a los clanes implicados en una reyerta que viene del pasado. La Policía baraja varias hipótesis del mismo modo que algunos vecinos del barrio. Ayer, todo eran rumores y suposiciones, relatos inverosímiles y tragedias larvadas desde hace tiempo. Primero se pensó que se trataba de un ajuste de cuentas por asuntos de droga, pero más tarde entraron en las coordenadas del móvil otras posibilidades como una venganza por deudas de dinero.

En la barriada también había vecinos que relataban una extraña historia sucedida hace algo más de un mes, cuando un joven que pertenece a uno de los clanes más conocidos –y temidos– del barrio sufrió un robo. Un cordón de oro parece ser uno de los objetos valiosos que se llevó el asaltante.

Hace unos días, el joven identificó al ladrón y supo que vivía en los bloques de Los Amarillos. Y alguien decidió tomarse la justicia por su cuenta con la desgracia añadida de equivocarse de puerta. Algo tan sencillo y tan trágico como eso. Llamar al Bajo A en vez de al Bajo B y soltar una ráfaga de balas descargando rabia y muerte. Y una bala que cumplió con su trabajo efectiva y fría, atravesando la espalda, los pulmones y las arterias de una niña inocente de siete años, según se reveló en la autopsia.

Según las primeras investigaciones, aunque aún no ha sido confirmado, en la reyerta están implicados dos clanes: los Marianos y los Perlas. Precisamente los Marianos protagonizaron en 2009 y en 2012 reyertas con trágicos resultados. Otros clanes familiar, los Caracoleños y los Dominguín, estuvieron implicados. A causa de este conflicto se decretó un auténtico toque de queda en el barrio ante el temor a las venganzas. De hecho, los clanes tuvieron que exiliarse abandonando la barriada e improvisar un asentamiento chabolista bajo un puente. Este suceso coincidió con un verano de altas temperaturas que hizo que un bebé de uno de los clanes muriera por un golpe de calor. Lo terrible es que ese episodio se consideró como el hecho que saldaba la deuda.

Los vecinos denunciaron ayer la impunidad que existe en la barriada, así como la confirmación de que en mu-chas viviendas se esconde un auténtico arsenal de armas. «Aquí es más fácil conseguir una pistola que una cuchara para comer», decía un vecino.

Varios agentes de la Policía científica analizaban ayer las pruebas para reconstruir la historia. El bloque de edificios es una estampa del abandono en el que se encuentra sumido este barrio marginal. Suciedad, fachadas con óxido de viejas lluvias, basura en las puertas y en las escaleras, ropa tendida vistiendo el aire de garabatos caprichosos. En el bajo de la tragedia aún cuelga la ropa de las víctimas. Se adivina un jersey y un pantalón de tallas mínimas. Vestidos de niña que no volverán a usarse.

Texto en la fuente original
(Puede haber caducado)