Málaga
Currículos con fronteras
Diario Sur, , 20-08-2013A nadie escapa que un brillante curriculum vitae puede abrir puertas en un complicado mercado laboral, donde la competencia es feroz y cualquier curso, idioma, habilidad o competencia extraordinaria es válida para dejar en la cuneta a otros candidatos. Sin embargo, cuando no se juega en casa, las cosas cambian. Los que ponen sus ojos fuera de España para encontrar un empleo son cada vez más, sin embargo, el «sueño europeo» puede transformarse en pesadilla si no se madura adecuadamente la decisión. Así de claro lo expone la orientadora laboral de la asociación Arrabal, Silvia González.
Algo tan simple y a la vez tan decisivo como un curriculum puede contener datos que son habituales para los españoles, pero no para otros países. Por ejemplo, las fotografías. Los alemanes no conciben un curriculum sin ellas, son imprescindibles y reveladoras, porque es la primera impresión que el empleador se lleva del candidato. Pero no vale una cualquiera. Tiene que ser actual y coincidir su aspecto con el real. «¡Hasta hay sitios especializados en hacer la foto de solicitud de empleo!», indica el consejero Eures en Málaga, Carlos Palomo.
Discriminación racial
Sin embargo, en los países anglosajones, especialmente EE UU e Irlanda, no se adjunta foto para evitar la discriminación racial. En países nórdicos, como Finlandia y Dinamarca, y también en Bélgica la imagen no se pone si la empresa no lo indica expresamente e, incluso, puede hacerla in situ el empleador si al final se concierta una entrevista.
Hay otro aspecto en el que coinciden los orientadores laborales y es en la importancia que en Europa dan a las aficiones. «En España, se suelen poner datos intrascendentes para la empresa, como leer o viajar, mientras que en Escandinavia y Reino Unido es muy tenido en cuenta qué se ha hecho en el tiempo que se ha estado desempleado o en los ratos de ocio, ya que por su adversa meteorología disponen de más que en el sur de Europa y, además, aporta un rasgo de su personalidad.
La web de la red Eures (‘European Employment Services’), que se creó hace 20 años por la Comisión europea para posibilitar la libre circulación de trabajadores en el marco del Espacio Económico Europeo y el contacto directo con los servicios públicos de empleo de los distintos países, dispone de un formato estandarizado de curriculum para toda Europa, conocido como ‘Europass’. Pero, tal y como apunta Palomo, hay países como Dinamarca, Suiza y Holanda donde prefieren un documento más personalizado.
En general, la mayoría de los naciones quieren que el curriculum y la carta de presentación sean originales y personalizadas, que contengan datos de la empresa y con ello muestren el interés que se ha tomado el candidato por ella. Desde la asociación Arrabal (organización que trabaja para la incorporación laboral y social del desempleado) hacen especial hincapié en este aspecto, «ya que no es igual hacer un curriculum para un portal genérico que para una empresa concreta», afirma la orientadora Olga Cobos. Desde su óptica todos estos datos son fundamentales, pero más necesario aún es antes de «lanzarse» a la aventura hacer un análisis previo del país, tener motivación, no crearse unas expectativas demasiado grandes y elegir en función de las posibilidades del mercado laboral y no porque gusta el país. «Todo ello evitará frustraciones futuras y el regreso prematuro a España», advierte.
Por otra parte, mientras que en Reino Unido debe indicarse la profesión que se desea y el nivel de responsabilidad que se está dispuesto a asumir, en Francia, sin embargo, no está bien vista la «autocandidatura», es decir, que el demandante de empleo se ofrezca sin que la compañía haya hecho oficialmente una oferta de trabajo. «Si no hay oferta, no te presentes», afirma sin ambages Silvia González. Tanto en Finlandia como Reino Unido es requisito mencionar las referencias de al menos dos empleadores que haya tenido el candidato, «pues es frecuente que contacten con ellos», indica Cobos. Igualmente, prefieren un curriculum conciso, de dos o tres folios máximo y que empiece por la última experiencia laboral.
Otro punto básico, pero a la vez discrepante es el referido a los datos personales, pues si lo básico es poner nombre, fecha y lugar de nacimiento, en Dinamarca es costumbre añadir el estado civil, incluso mencionar si se vive en pareja o con la familia, y el número de hijos, algo que no ocurre en otros países nórdicos, como Suecia, donde indicar estos datos son considerados «discriminatorios» y hay que evitar ponerlos, según se indica desde el portal Red Eures del Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE).
Por SUR.es
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