Detenidos 16 sicarios que cobraban deudas de droga

Planeaban varios secuestros y lavaban dinero en locutorios

El Mundo, , 15-08-2013

La Policía Nacional culminó ayer la mayor operación realizada en España contra lo que se denominan oficinas de cobro, bandas integradas por sicarios que cobran deudas vinculadas al tráfico de drogas mediante amenazas, extorsiones e incluso secuestros. Fueron detenidos tres hermanos con numerosos antecedentes y tan temidos que sólo con dirigirse a las víctimas conseguían el dinero.

Tras nueve meses de investigación, la Policía arrestó a 16 personas –15 colombianas y una española–, cuando tenían previsto realizar varios secuestros de manera inminente en Tarragona, Salamanca, Valencia y Málaga.

La oficina de cobro desmantelada era liderada por tres hermanos, los Upegui, que, según los investigadores, han participado en numerosas extorsiones y en el secuestro de al menos dos compatriotas. Contaban con una «prestigiosa fama» en España y en Colombia. Una sola llamada o mensaje suyo a las personas que debían dinero hacía que éstas les entregaran inmediatamente «todo lo que podían». Si los extorsionados
no tenían dinero, daban objetos de valor, como cuadros, caballos o coches.

Dos de los hermanos arrestados ahora fueron detenidos en 2005 en la operación contra la denominada oficina de cobro del Dinámico, en la que el cabecilla huyó a Colombia, por lo que los dos hermanos se hicieron cargo de la organización. El tercero estaba fugado de prisión desde 2001, pero ahora ha sido detenido.

La Policía calcula que han extorsionado a muchas víctimas, ya que solían hacer entre 10 y 20 llamadas al día, casi todas para amenazar con actuar si no se pagaba lo adeudado. Todas las víctimas eran colombianas y a la mayoría se les amenazaba con secuestrar o matar a sus familiares en Colombia, donde la oficina de cobro solía ejecutar los secuestros e incluso homicidios.

Los sicarios solían trabajar por encargo y cobraban el 50% del dinero que adeudaban las víctimas a la persona que les contrataba, aunque, en ocasiones, también trabajaban como autónomos.

A pesar de ganar una gran cantidad de dinero, no llevaban una vida ostentosa, lo que supone un perfil diferente al de los narcos. No obstante, habían ampliado recientemente su actividad hacia el narcotráfico y blanqueaban el dinero obtenido con la venta de droga en locutorios.

En la operación se intervinieron tres pistolas semiautomáticas, 200 gramos de cocaína, un chaleco antibalas, 13 vehículos y 40 teléfonos móviles, entre otros efectos, como varias imágenes religiosas y un cuadro con la figura de un Cristo crucificado.

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