MANDELAMANÍA

El político convertido en arte

Una exposición sudafricana, que visitará Londres, París y Berlín, se inspira en el dirigente

La Vanguardia, , 07-08-2013

San Madiba. Detrás de una mesa alargada y vestido con ropas tradicionales, un Nelson Mandela pintado en blanco y negro levanta una hostia sagrada como si fuera Jesucristo en la última cena. Hay una aureola sobre su cabeza. A cada lado, le admiran complacidos una suerte de apóstoles modernos: Mahatma Ghandi, Desmond Tutu o Martin Luther King. A tres pasos del cuadro, una escultura de metro y medio, tallada en madera, muestra al Nobel de la Paz sonriente y enfundado en una camisa de colores. Al fondo de la habitación, una caricatura muestra a un Madiba casi contorsionista y tontorrón. Mandela, Mandela y Mandela. El héroe antiapartheid, posiblemente la figura más indiscutible de la actualidad, también ha conquistado el mundo del arte. El Peacemakers Museum de Johannesburgo expone la exhibición We love Mandela (Queremos a Mandela), con más de 60 obras de 20 artistas sudafricanos inspiradas en el icono de los derechos humanos. Cualquier rincón de la sala hace referencia al líder sudafricano, que a sus 95 años lleva casi dos meses ingresado en el hospital. El nexo de unión es él y lo demás es menos importante. Hay obras serias, otras de corte tradicional, otras metafóricas e incluso algunas burlonas. Tampoco importa el soporte. Si no es una pintura, una figura de cartón piedra, un dibujo o una silueta hecha de clips dorados, es un homenaje simbólico a su legado: del techo cuelgan decenas de palomas de papel como tributo a su lucha por la paz.
La muestra alterna las piezas e instalaciones artísticas con apartados más documentales sobre el líder Una de las monedas que pueden verse en la exposición

Algunos artistas han cedido obras antiguas y otros han creado una especialmente para la ocasión. Collen Maswanganyi es de los últimos. Frente a un retrato gigante de Mandela hecho con monedas de céntimo, hay dos piezas de madera, más discretas. El mensaje que gritan no es tan comedido. Varias hojas de madera, con un puño cerrado en sus extremos, cuelgan de las ramas de un pequeño árbol. Entre las raíces, una caja de cerillas, unas tijeras y un hacha. “Simboliza lo que podemos hacer con su legado. Podemos usar las cerillas y el hacha para quemarlo todo o las tijeras para cortar las ramas muertas y que el árbol crezca más fuerte aún. En eso estamos”, opina.

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