Medio centenar de menores de familias inmigrantes participan en un campamento para acercarse a la naturaleza
Diario Sur, , 31-07-2013Se han criado en el asfalto, entre el humo de los coches y el hormigón de la ciudad. Muchos de ellos nunca han visto de cerca una vaca o una gallina, ni saben de dónde salen las zanahorias o las patatas que comen en sus casas. En muchos casos, sus familias no disponen de recursos para viajar o llevarles de vacaciones al campo. Y tampoco cuentan con familiares en España que vivan en algún pueblo, con lo que el entorno rural les es totalmente ajeno.
Por eso, el campamento de verano de Málaga Acoge se ha convertido en una verdadera aventura para medio centenar de niños de familias inmigrantes que están pasando estos días en la Granja Escuela de Parapanda, a medio camino entre Granada y Huétor Tájar. Una actividad para menores de entre 6 y 16 años que está organizada por el Área de Educación de Málaga Acoge y que recibe la financiación del programa Caixa Proinfancia.
Cinco monitores de Málaga Acoge y una decena de voluntarios acompañan a los menores, que hasta el próximo domingo realizarán diferentes actividades relacionadas con la naturaleza. «Después de un año entero trabajando con estos niños y niñas, es un espacio donde todos compartimos momentos de ocio y aprendizaje en un entorno natural durante una semana. Para nosotros es muy satisfactorio poder convivir esta semana con todos ellos y estar en un entorno distinto al del resto del año donde además pueden aprender cosas nuevas», señala Isabel Pineda, responsable del Área de Educación de la ONG.
Cerca de la naturaleza
Entre las actividades, destacan talleres relacionados con el cuidado de los animales. Los niños alimentan a diario a las gallinas, burros, vacas o caballos al mismo tiempo que aprenden a respetar a los seres vivos. Además, ayudarán a cultivar un huerto, para conocer el origen de los alimentos y su transformación posterior para el consumo. Así, recogerán verduras y frutas que luego probarán en el almuerzo. También cuentan con talleres de manualidades y actividades de animación para las veladas de la noche.
Los menores realizarán distintas excursiones durante su estancia en el campamento. Así, visitarán una almazara para acercarse al mundo del aceite y se participan en un taller de creación de jabón a partir de aceite usado y materiales reciclados. También visitarán una antigua mina de hierro de la zona.
Además, el campamento organiza cada tarde las ‘Naturpiadas’, competiciones y juegos entre los cuatro equipos en los que se ha dividido el campamento, con grupos que mezclan distintas edades. Entre las diferentes opciones, se incluyen la tirolina y un rocódromo, además de la piscina, sin duda la actividad preferida de los niños para poder refrescarse.
Por SUR.es
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