Racismo de última generación

El Periodico, ALBERT GARRIDO, 24-07-2013

El senador italiano Roberto Calderoli es un ejemplo rotundo de neofascismo. En este caso, el prefijo neo es muy importante porque pone de relieve el hecho de que el tal Calderoli no es un personaje anacrónico, que debe remitirse forzosamente a los días de Benito Mussolini. Al contrario, cuando compara con un orangután a la ministra italiana de Integración, Cécile Kyenge, negra para más señas, se comporta como un genuino representante de la extrema derecha racista y xenófoba de nuestros días, partidaria de disparar a las barcazas que transportan simpapeles a Europa y de preservar la pigmentación del continente cuanto más blanca, mejor. Calificar a Calderoli de fascista es hacerle un favor que no merece, es considerarle una pieza de museo, una reminiscencia del pasado útil acaso para ilustrar de qué forma el fascismo se adueñó del relato histórico italiano mucho antes de que el nazismo lo hiciese del alemán.

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