proyectos de integración social

Integrados en su tiempo libre

la asociación sei ayuda a adolescentes inmigrantes en su 'duelo migratorio' para favorecer su participación social

Diario de Noticias, pamplona, amaia lacunza, 21-07-2013

son muchos los adolescentes que, cada año, llegan a Navarra con la incertidumbre de no saber cómo será su nueva vida. A la dificultad que ya supone ser adolescente se suman una serie de problemas, por ser inmigrante, que muchas veces son difíciles de solucionar sin ayuda de la gente que está a su alrededor.

Por ello, la asociación de voluntarios SEI, que lleva funcionando desde 1999, sigue apostando por proyectos de integración social que ayudan a jóvenes inmigrantes , de entre 12 y 17 años, a sentirse como en casa en un país que no es el suyo. “SEI es como un nido emocional donde los chicos se van fortaleciendo y, cuando se sienten seguros, echan a volar” señaló Sara Bea, trabajadora del colectivo. El proyecto tiene como objetivo conseguir una forma diferente de adaptación a una sociedad y una cultura que, en muchos casos, no tiene nada que ver con los rasgos identitarios de los adolescentes que llegan. Así, en las diferentes reuniones se desarrollan actividades socioeducativas interculturales y de participación a través de las cuales los jóvenes trabajan temas de autoestima, habilidades sociales y apoyo emocional para que, a pesar de la difícil situación que viven, vean que son personas con mucho potencial y que pueden ir sintiéndose cada vez mejor.

el proceso

Actividades socioeducativas

La asociación SEI está compuesta por personas socias y voluntarias que apuestan por el proyecto, creen en él y lo apoyan. Sin embargo, en los meses de verano el número de voluntarios se ve reducido, de los 50 que participan durante los meses de invierno, para el mes de agosto cuentan con 15 voluntarios de los cuáles 9 son premonitores. A los que ya están, necesitan que se sumen tres personas más que quieran cooperar y se unan a ellos.

Asimismo, chicos de entre 13 y 17 años que ya han participado en el proyecto y que han superado esa etapa de adaptación, están realizando estos días una jornada intensiva para formarse como premonitores. Serán los encargados de ayudar a organizar las actividades que se lrealizarán durante el próximo mes para acoger a nuevos adolescentes en su duelo migratorio.

Una de las adolescentes que está realizando el curso, Amanda da Silva, natural de Brasil, explicó que su móvil es “ayudar a los que vienen porque ya hemos pasado por ello, y es muy duro si no tienes un apoyo”.

Además, a los problemas que pueden encontrar cuando llegan, se une el hecho de que no han venido de forma voluntaria sino que deben adaptarse a un entorno y a una nueva vida que se les ha impuesto en cierta manera. Por ello, el programa que se ha organizado para el mes de agosto es de gran importancia para aquellos que acaban de llegar y que están desorientados, se les ayuda a conocer la ciudad y a relacionarse con nuevas personas que les den consejos para “desdramatizar” la situación que están viviendo y, así, comenzar el curso con más ganas y más seguros de sí mismos. Las actividades que se han organizado buscan orientar a estas personas ayudándoles a conocer la ciudad en la que van a vivir. Así, los participantes en el proyecto podrán disfrutar del cine al aire libre que organiza el Ayuntamiento de Pamplona, excursiones al río Arga, la piscina Aranzadi o una gymkana por el Casco Viejo de la capital navarra.

Se trata de que estos jóvenes se sientan cómodos y activos. Así lo señala la ecuatoriana Daniela Elizalde que también participó en el proyecto: “Para mí SEI es como mi segunda familia. Te ayudan a reforzar tus estudios y te hacen ser más sociable, son un gran apoyo para seguir adelante”.

Los recelos, al principio, son muchos. Algunos de los adolescentes que se están formando como premonitores admitieron que, al principio, no querían acudir al SEI porque lo sentían como una obligación. Sin embargo, cuando se unieron al grupo su idea cambió de forma radical. Pronto se dieron cuenta que al llegar a nuestro país, muchos de los adolescentes inmigrantes se encuentran con problemas bastante serios como son el idioma, la cultura y las costumbres. “Es muy difícil aprender el idioma. Además, cuando no tienes amigos te sientes sola” explicó Vlada Nicolaev, de 13 años, natural de Moldavia.

Asimismo, Coumba Sanago, de 17 años y natural de Mali, señaló que para ella la comida era un inconveniente ya que al ser de religión musulmana, muchas veces acudía a lugares donde no podía comer lo que le ofrecían si bien reconoce que nunca se ha sentido discriminada.

A pesar de las diferentes nacionalidades, culturas y etnias de los adolescentes que participan en el proyecto, la situación que han vivido y que siguen viviendo es muy similar. Por ello, consideran que SEI es el espacio perfecto donde poder intercambiar experiencias y opiniones, ser escuchado y, al tiempo, recibir consejos sobre situaciones que, en algunos casos, son difíciles de manejar.

estancia

Temporal y voluntaria

La estancia en el programa es algo temporal y, en muchos casos, antes de que los voluntarios les digan que la etapa está superada, los adolescentes lo descubren por sí solos, señaló Sara Bea, trabajadora del SEI. Este es el caso de Charlotte Gómez, ya que llegó un momento en que “dejé de venir porque sentí que ya no lo necesitaba, estaba a gusto aquí y conocía a gente que me ayudaba si tenía algún problema”.

Al mismo tiempo, la situación de crisis que vivimos actualmente es un problema que afecta en mayor medida a las familias que han llegado a nuestro país. Los inmigrantes son uno de los colectivos que se está viendo más afectado por el desempleo y la falta de prestaciones y, por ello, en muchos casos, esta situación ha sido un motivo crucial para plantearse regresar a sus países natales. No obstante, desde SEI señalan que “con la crisis hay familias que lo están pasándolo realmente mal. Sin embargo, siguen llegando las mismas personas, tenemos el cupo lleno. No obstante, si hubiera algún adolescente recién llegado en Pamplona que se ponga en contacto con nosotros (948 23 97 39), durante el año llegamos a ayudar a unos 90 jóvenes”.

Igualmente, el colectivo lleva a cabo diferentes actividades para recaudar fondos y poder seguir adelante con el proyecto, ya que su sostenibilidad económica es una de las dificultades que debe afrontar.

“Por lo general, cuando llegan no conocen a nadie en nuestra comunidad y ven que en el SEI se pone palabras a lo que les está pasando”, concluyó Sara Bea.

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