El escándalo kazajo pone a prueba la coalición de poder italiana
El apoyo a Alfano podría dividir al Partido Demócrata y abrir una crisis
La Vanguardia, , 17-07-2013El caso kazajo está colocando en una posición cada vez más delicada al Gobierno de gran coalición italiano, menos de tres meses después de que naciera. La deportación irregular de Alma Shalabáyeva, esposa del oligarca y exiliado kazajo Mujtar Abliazov, y de la hija de seis años de ambos, ha dañado gravemente la credibilidad del ministro del Interior y número dos del Ejecutivo, Angelino Alfano, delfín de Silvio Berlusconi.
MAURO SCROBOGNA / AP
No convenció. El ministro del Interior, Angelino Alfano, da explicaciones ante el Senado sobre la deportación de la esposa y la hija de seis años de Mujtar Abliazov, reclamado por Kazajistán y por la justicia de Gran Bretaña, donde obtuvo asilo
Alfano dio ayer explicaciones en el Senado y en la Cámara de Diputados, al tiempo que rodaban dos cabezas, la del jefe de gabinete del ministro, Giuseppe Procaccini, y de otro alto funcionario de los servicios de seguridad. “Estoy aquí para informar de un asunto del que no fui informado”, dijo con solemnidad el titular de Interior. Fue la frase clave de sus dos comparecencias. Pero no convencieron a sus críticos. Alfano insistió, en una prolija narración de los hechos, que nunca las personas que llevaron directamente el caso supieron que el esposo de Shalabáyeva era un opositor al presidente kazajo, Nursultán Nazarbáyev, y que obtuvo asilo político en el Reino Unido. Según el ministro, la mujer jamás solicitó asilo político en Italia.
Más allá de las explicaciones en las Cámaras, que aumentaron el embrollo en torno al episodio y no permiten al ciudadano común calibrar de verdad lo que ocurrió, lo peor para Alfano –y para el propio primer ministro, Enrico Letta– es que el escándalo abre otro flanco de vulnerabilidad para un gobierno que ya nació tras un parto largo y dolorosísimo, a finales de abril, después de dos meses de incertidumbre tras las elecciones de febrero. La gran coalición tenía ya serios problemas por la política económica –con el escollo de la desaparición o no del impopular impuesto inmobiliario–, la reforma de la justicia y los riesgos judiciales para Berlusconi. El caso kazajo es un desagradable factor añadido, imprevisto pero muy peligroso.
El partido de Berlusconi, el Pueblo de la Libertad (PdL), apoya sin fisuras a Alfano, obviamente, pero no ocurre lo mismo con el otro socio principal de la coalición, el Partido Demócrata (PD), que ya sufrió lo suyo, ante sus bases, para justificar el abrazo obligado a il Cavaliere a finales de abril. Un sector del PD no quiere aparecer como cómplice o aval de una operación en la que se violaron normas elementales del derecho internacional y en la que aflora la fundada sospecha de que se quiso ser condescendiente hacia un líder autoritario, Nazarbáyev, en cuyo país las empresas italianas tienen intereses económicos muy importantes.
Está por ver cómo votará el PD en las mociones de censura contra Alfano, el viernes. Si se fractura, sería un muy mal augurio. Ya ocurrió cuando se votó el presidente de la república, obligando a Giorgio Napolitano a aceptar otro septenio en el Quirinal. Se especula con que detrás de las maniobras en el PD está el joven y ambicioso alcalde de Florencia, Matteo Renzi. Este podría estar persuadido de que, si se va a elecciones anticipadas y él es el candidato del PD, ganará de manera holgada. Renzi da señales. Hace unos días fue recibido por la canciller Angela Merkel en Berlín. E insiste en que este Gobierno en Roma “no puede durar mucho”.
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