Ira racial por absolver al asesino de Trayvon

Un jurado de 6 mujeres deja en libertad al guarda blanco que disparó al adolescente negro desarmado El Departamento de Justicia examinará si hubo racismo, mientras hay protestas en varias ciudades

El Mundo, PABLO PARDO WASHINGTON ESPECIAL PARA EL MUNDO , 15-07-2013

En el atardecer lluvioso de Florida, un hombre blanco ve desde su coche a un joven entrando en su urbanización, formada por unas 250 viviendas en las que viven personas de renta media-baja. El hombre llama a la policía. El chico camina despacio, cruzando por atajos entre las calles. Va vestido como si fuera un rapero, o sea, con una capucha, unos pantalones caídos y zapatillas de deporte. Es la forma habitual de vestir de muchos adolescentes en EEUU, sobre todo negros. Y también el estilo de los gangsta, o sea, los pandilleros.

La policía envía un coche patrulla, y le pide al hombre que describa al sospechoso, incluyendo su raza. «Parece negro», responde. El hombre ha salido del coche y está siguiendo al joven. «No haga eso», le dice el policía por teléfono. El joven echa a correr.

Cuando llega la policía, el joven está muerto de un tiro, y el hombre está sangrando por la nariz y con heridas en el cráneo. Han luchado, y el hombre ha usado su pistola. En defensa propia. O para asesinarle. El chico no iba a robar. De hecho, ha muerto a la puerta de la casa del padre de su novia, al que visita con frecuencia.

En Estados Unidos se producen cada año 19.000 muertes por armas de fuego. Pero ésta se ha convertido en un acontecimiento nacional. El domingo por la noche, el presunto asesino, George Zimmerman, oficialmente hispano (hijo de judío de origen alemán y de peruana negra) fue declarado por un jurado de seis mujeres –cinco de ellas blancas y una hispana o afroamericana– inocente del asesinato de Trayvon Martin, el joven de 17 años cuya entrada en su urbanización comunicó a la policía.

Desde que Martin murió, el 17 de marzo de 2012, el circo mediático y político ha estado activado en torno al trágico incidente de la urbanización de Twin Lakes, en el centro de Florida. Zimmerman dice que, cuando regresaba a su coche, Martin le atacó y tuvo que matarle en defensa propia cuando el adolescente le dijo: «Hijo de puta, vas a morir». La acusación sostiene que Zimmerman atacó a Martin. Es cierto que la urbanización ha sufrido una oleada de delitos, en su mayor parte realizados por negros. Pero también que Zimmerman tiene un tremendo historial de llamadas a la policía alegando comportamientos sospechosos.

Ahora, la absolución de Zimmerman ha vuelto a poner de manifiesto las tensiones raciales existentes en Estados Unidos, un país multiétnico cuyo credo fundacional, la igualdad de oportunidades, salta por los aires de una forma demasiado evidente como para mirar para otro lado al hablar de raza. Y también un país de ciudadanos armados que, en muchos estados –Florida entre ellos– tienen derecho a abrir fuego si se creen atacados. El estado de Florida devolverá a Zimmerman su legítima propiedad: la pistola con la que mató a Martin.

Anoche, el presidente, Barack Obama, emitió un comunicado llamando a la calma. «Somos un país de leyes, y el jurado ha hablado», dijo. Obama trató de reorientar la controversia hacia el control de las armas de fuego. Pero la discusión en EEUU no va por ahí. Y, de hecho, el presidente ya jugó la carta racial en 2012 al apoyar sin ambages la tesis de la acusación de Zimmerman. Anoche, el Departamento de Justicia anunció que examinará el caso. Si ve indicios de que hubo racismo en la actuación de Zimmerman, abrirá otro proceso. Para Obama, políticamente, sería muy difícil dejar que Zimmerman salga libre.

Otros no se han cortado. «Una bofetada», dijo al conocer la sentencia el reverendo, presentador de televisión, ex miembro de la Cámara de Representantes, Al Sharpton (negro y demócrata). «Las seis mujeres del jurado merecen respeto», dijo en Twitter el ex presidente de la Cámara de Representantes, Newt Gingrich (blanco y republicano).

En la calle, había una creciente tensión. El sábado por la noche se formó una manifestación espontánea en la calle U-contra la sentencia. En la ciudad de Oakland, junto a San Francisco, las protestas fueron violentas. Hubo también manifestaciones en Chicago, en Atlanta y en otras ciudades, y muchas iglesias negras de Estados Unidos celebraron una jornada de capuchas, en la que los feligreses fueron a los templos con la cabeza tapada por capuchas, en una clara alusión a la sospechosa indumentaria de Martin.

Los líderes de la comunidad negra tienen gran habilidad para explotar el victimismo de los afroamericanos. Y la tensión racial ha estado en todo el proceso. Los precedentes de la Justicia de EEUU apoyan sus quejas. La sentencia de Zimmerman es impecable desde el punto de vista legal, pero, si se pregunta qué habría pasado si hubiera sido un negro el que hubiera matado a un blanco. La respuesta: 15 años de cárcel.

Eso es lo que le cayó en 2007 a John White (negro) por asesinar al blanco Daniel Ciccaro en Nueva York.

Las claves de un juicio en blanco y negro

> El 26 febrero de 2012, el vigilante de origen hispano George Zimmerman dispara contra Trayvon Martin, un chico de raza negra de 17 años desarmado, tras una violenta disputa en Sanford, en Florida.

> Antes del suceso, Zimmerman llamó a la policía porque había visto a un «tipo sospechoso» en el vecindario. «Parece que está aquí para crear problemas. Estos cabrones siempre se salen con la suya».

> Durante la conversación telefónica un agente le preguntó si estaba persiguiendo al chico. Zimmerman contestó que sí. La policía al otro lado del teléfono fue clara: «No, no necesitamos que haga eso».

> El 23 de marzo de 2012, Barack Obama pidió que se investigara «a fondo» la muerte del chico e incluso llegó a afirmar: «Si yo tuviera un hijo, se parecería exactamente a Trayvon Martin».

> En junio de 2013 dio comienzo uno de los procesos judiciales más polémicos de EEUU que reabren dos viejas heridas en la sociedad norteamericana: la discriminación racial y el uso de armas de fuego. Las manifestaciones por el ‘ caso Trayvon’ se sucedieron por todo el país.

> El testimonio de la testigo ‘estrella’ Rachel Jeantel fue uno de los más esperados. La amiga del joven aseguró que Trayvon hablaba con ella por el móvil cuando Zimmerman comenzó a perseguirle y que incluso escuchó un forcejeo y el disparo que acabó con su vida.
La absolución del vigilante blanco del cargo de homicidio desató ayer el malestar del colectivo negro en varias ciudades de EEUU. Las organizaciones de derechos civiles presionan al Departamento de Justicia para que presente cargos federales contra Zimmerman .

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