decisión unánime

Un jurado de Miami absuelve al autor de la muerte de un joven negro desarmado

El veredicto considera que el vigilante disparó a Martin en "legítima defensa"

Deia, Daniel García Marco -, 15-07-2013

Miami/Sanford. El jurado decidió de forma unánime la noche del sábado que George Zimmerman disparó y mató al adolescente negro de 17 años Trayvon Martin en legítima defensa, un caso de trasfondo racial que sacudió Estados Unidos y cuyo desenlace amenaza ahora con reabrir las heridas. “Su fianza será liberada, su monitor GPS desconectado y no tendrá más cuentas pendientes con la justicia”, dijo la jueza Debra Nelson a Zimmerman, de 29 años, después de que las seis mujeres que componían el jurado cinco blancas y una hispana decidieran su veredicto tras 16 horas de deliberaciones.

El joven Martin, desarmado, caminaba la noche del 26 de febrero de 2012 vestido con una sudadera con capucha por la localidad de Sanford, Florida, tras comprar caramelos y un refresco. Zimmerman, entonces de 28 años, iba armado y ejercía de vigilante voluntario del vecindario. Llamó a la policía al considerar al joven “sospechoso” y desoyó los consejos del agente, que le pidió que no lo siguiera. Lo hizo, y durante una pelea cuya intensidad nunca quedó clara le disparó.

La fiscalía fracasó en su intento de demostrar que existió “mala voluntad y odio”, condiciones para el asesinato que hubiese supuesto que Zimmerman fuera condenado a cadena perpetua. El jurado tambén tenía la posibilidad intermedia del homicidio culposo, pero finalmente decidió que era no culpable.

“Ha sido un chivo expiatorio de un caso de derechos civiles”, celebró el abogado de la defensa, Mark O’Mara, que negó siempre la amplitud del caso dado por los defensores de los derechos de los afroamericanos y consiguió convencer a las seis mujeres de entre 30 y 60 años que conformaban el jurado de que existía la “duda razonable” que permitía exculpar al vigilante de madre peruana. “Nunca fue culpable de nada excepto de protegerse a sí mismo”, dijo O’Mara, que de forma voluntaria y sin contraprestación económica asumió la defensa de Zimmerman. “Fue un poco David contra Goliath y ganamos”, festejó el abogado, que consiguió demostrar que su defendido disparó porque temió por su vida. “Reconozco todos hemos reconocido que Trayvon Martin perdió su vida. (Pero) no fue un asesinato. No fue un homicidio culposo”, afirmó en declaracions a CNN Robert, hermano del acusado.

El sueño de Luther king “No sería honesto decir que no había un trasfondo racial”, dijo por su parte el abogado de la familia Martin, Benjamin Crump, que al igual que la fiscalía se resignó con la sentencia. "Esta mañana, la hija de Martin Luther King me escribió un mensaje: “Esta noche es un momento decisivo para el sueño de mi padre”, reveló Crump, conocido abogado en casos de derechos sociales de la comunidad afroamericana.

“Juntos podemos hacer que esto no pase de nuevo”, dijo en Twitter Tracy Martin, padre de la víctima, que no estuvo en la sala de juicios durante la lectura de la sentencia. “Señor, durante mi hora más oscura confío en ti. Eres todo lo que tengo (…) Te amaré siempre Trayvonn!!!”, expresó también a través de la red social la madre del joven, Sybrina Fulton.

No fueron tan comedidos los personajes famosos, incapaces de entender la sentencia. “Da asco”, escribió en twitter la actriz Mia Farrow, mientras que el jugador negro de baloncesto del Miami Heat Dwyane Wade mostró la incomprensión de muchos: “¿Cómo le explico esto a mis hijos?”, se preguntó el deportista.

“Si tuviera un hijo, se parecería a Trayvon Martin”, había dicho el año pasado tras el asesinato el presidente Obama, mientras Wade, LeBron James y sus compañeros de Miami Heat se vestían con la sudadera con capucha que se convirtió un símbolo de justicia que la Fundación Martin reactivó poco después de la sentencia. “¡El sistema ha fracasado!”, protestaba un grupo de afroamericanos a las afueras del juzgado.

Tras conocerse la sentencia tuvieron lugar manifestaciones en varias ciudades de California. Las protestas se volvieron violentas en la ciudad de Oakland, con rotura de mobiliario urbano.

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