«Mi abuelo me partió los dientes en una paliza»

Interior revisará la petición de asilo de un camerunés perseguido por ser homosexual

El Mundo, JOAQUÍN VERA MADRID, 07-07-2013

William Ketchamy lleva cinco años buscando su sitio. Un lustro marcado por saltos ilegales entre fronteras desde que a sus 16 años le arrebataran a golpes –y a pedradas– su tranquilidad en Camerún tras ser visto «abrazado» a otro hombre en un coche. Ahí empezó su inevitable huida de un país y una familia que condena la homosexualidad y que le trajo, dentro de un camión lleno de arena, a España en 2009. Hasta la fecha, en dos ocasiones el Ministerio del Interior le ha negado el asilo, pero ahora una sentencia del Tribunal Supremo obliga a la Oficina de Asilo a reconsiderar su petición, ya que su procedimiento estuvo marcado por las irregularidades.

Ketchamy presentó, después de pasar 40 días en el Centro de Internamiento de Extranjeros (CIE) de Madrid, su solicitud de asilo a Interior por su condición sexual cuando aún no contaba con 18 años. Tan sólo había pasado poco más de un año desde que, según su versión, fuese señalado públicamente como homosexual. Punto de inflexión en su historia que le trajo a España tras pasar siendo menor de edad por Nigeria, Níger y Argelia con lo puesto.

Pese a este relato, se le realizó, a petición del Fiscal, una prueba médica para determinar la edad biológica de Ketchamy. El informe estableció una horquilla de edad entre los 17 y los 19 años. Sin embargo, según explica Jaume Durá, coordinador del servicio jurídico de Cear Valencia, «se optó por considerarlo mayor de edad, como suele suceder en la mayoría de casos».

Ante esto, el TS se muestra tajante: «La errónea determinación de la mayoría de edad del solicitante de asilo en el momento en que se formula la solicitud impidió que al mismo se le aplicaran las cautelas y garantías correspondientes a los menores». Según explica Durá, «es una sentencia en la que se pone de manifiesto una vez más que la Oficina de Asilo toma el límite máximo otorgado dentro de la horquilla sobre la edad biológica de individuo».

Pero el Supremo va más allá y cuestiona la capacidad volitiva del menor, ya que éste marcó en su solicitud una casilla en la que declinaba la asistencia letrada. Para el Alto Tribunal, el menor debió tener la ayuda de un abogado en todo el proceso: «La falta de asistencia letrada derivó en una situación real de indefensión con trascendencia en la resolución».

Por todo ello, ordena retrotraer el procedimiento a su momento inicial –cuando el solicitante era menor–. «Con la minoría de edad avalada por el TS y con todo el fondo de persecución social, la Oficina de Asilo lo tendrá muy complicado para denegarle de nuevo la protección reclamada», explica el abogado de Cear.

Una doble persecución

«Un hombre de mi ciudad me vio abrazo a un amigo en su coche, rompió los cristales y comenzó a darme una paliza», recuerda este camerunés de 23 años, quien asegura que lo trágico comenzó cuando se enteró su familia: «Mi abuelo me llevó a su pueblo y me dio tal paliza que me rompió los dientes. Después me amenazó con meterme en una bolsa y tirarme al río si me quedaba dormido». Ese día comenzó su huida.

Sin embargo, el verse obligado a abandonar su tierra natal «debido a una doble persecución y discriminación por parte de su familia y sociedad y por una legislación que castiga la homosexualidad», recuerda Durá, no fue suficiente para Interior, que rechazó en dos ocasiones el asilo.

Si bien el Código Penal de Camerún penaliza las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo «con condenas de prisión de seis meses a cinco años», la Oficina de Asilo recuerda que ese «clima social adverso no es asimilable a una persecución generalizada».

Según el primer informe realizado, los hechos alegados por Ketchamy no constituyen una persecución. Además, a su juicio, expuso un relato incongruente sobre lo sucedido y dejó transcurrir demasiado tiempo entre su llegada a España y la presentación de la solicitud.

Ketchamy sigue confiando en que tendrá el derecho que reclama. Mientras, cuenta con la documentación necesaria para permanecer en España a la espera de que Interior vuelva a pronunciarse por tercera vez. Un tiempo que aunque intenta aprovechar buscando trabajo y formándose como electricista, aún está lleno de recuerdos sobre su calvario en Camerún. «La impotencia de no poder defenderme porque tenía toda la boca ensangrentada tras la paliza de mi abuelo es algo que no se me quita de la cabeza», sentencia.

El lenguaje de la Oficina de Asilo
> El informe escrito por la Oficina de Asilo sobre la solicitud de William Ketchamy contiene este extracto textual: «Tras del casual y sorprendente descubrimiento, le ataron durante toda la noche y le llevaron a otra ciudad para matarle, pero después de tomar esta serie de molestias, le rompen un diente, acuchillan el glúteo y le dejan atado y el solicitante de manera poco creíble logra escapar».

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