El mundo elude el asilo de Snowden, atrapado en el aeropuerto de Moscú
Veinte países alegan impedimentos formales o presentan condiciones para evitar los costes de un reto a EE.UU.
La Vanguardia, , 03-07-2013La cuestión es muy sencilla: ¿Quién se atreve hoy a enfrentarse a Estados Unidos en nombre de la libertad y los derechos fundamentales? Con diversas fórmulas que expresaban en unos casos cinismo, en otros oportunismo y en todos simple cobardía, toda una serie de países, desde Rusia hasta Ecuador pasando por India y diversas naciones europeas, eludieron ayer contribuir al derecho –negándose o poniendo vergonzosas condiciones– a brindar asilo y refugio al joven empleado de la Agencia Nacional de Seguridad (NSA) de Estados Unidos Edward Snowden, quien al divulgar una monumental ilegalidad de alcance universal se ha convertido en un paria buscado por la nación más poderosa del mundo, herida en su ya muy deteriorado prestigio imperial.
El diario Metro, en Moscú, titula con la iniciativa de proponer a Snowden para el Nobel de Paz
“Cualquier búsqueda, vigilancia o recolección de datos acerca de una persona no respaldada por la ley” es contraria a derecho, declaró en Ginebra la alta comisionada de la ONU para los derechos humanos, Navi Pillay. La pregunta que lanza el caso Snowden es la de si existe el dere-
cho internacional, según el cual “se requiere a los estados que protejan a las personas de interferencias arbitrarias e ilegales de su privacidad”, explicó el portavoz de Pillay.
Snowden, que ha destapado el mayor caso de espionaje de la historia –una red de espionaje global que ya no distingue entre amigos y enemigos y convierte a Orwell y la Stasi en asuntos del pasado– ha solicitado asilo en veinte países: España, Venezuela, Cuba, Nicaragua, Ecuador, Bolivia, Brasil, Islandia, Austria, China, Finlandia, Francia, Alemania, India, Italia, Irlanda, Holanda, Noruega, Polonia y Suiza, informó la página de internet de Wikileaks, cuyo promotor, Julian Assange, se encuentra recluido en la embajada de Ecuador en Londres, asediado por la misma inmensa fuerza que acecha a Snowden.
Tras un “examen cuidadoso”, India y Polonia han rechazado la petición, igual que Brasil. China no dio garantías. España, Noruega y Finlandia alegaron circunstancias formales. Italia “estudia” el caso. Bolivia está abierta. Otros no se han pronunciado, y otros, Rusia y Ecuador, han puesto condiciones: aceptarían conceder asilo siempre y cuando Snowden dejara de filtrar su enorme denuncia de espionaje global.
Un portavoz del presidente ruso ha dicho en Moscú, en cuyo aeropuerto se encuentra Snowden en un transitorio limbo legal: “No queremos dañar a nuestro socio americano”. “Snowden debe renunciar a su intención de continuar sus acciones antiamericanas”, explicó el portavoz. El presidente ecuatoriano, Rafael Correa, que acogió gallardamente a Assange en su embajada londinense, ha echado para atrás una inicial oferta de asilo después de que el vicepresidente de Estados Unidos, Joe Biden, le llamara “amablemente”, ha explicado. Su oferta inicial “fue un error”, ha dicho.
Por su parte, Snowden dice que ha optado “por la lucha por la justicia en este mundo desigual” y que no piensa renunciar: “Me mantengo libre y dispuesto a publicar información que sirva al interés común”, ha dicho en una carta dirigida a Correa.
Sólo el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, propuso desde Moscú que se ponga a Snowden, de 30 años, “bajo protección internacional”, explicando que el perseguido “no ha matado a nadie, sino que ha dicho la verdad” y “ha hecho algo muy importante por la humanidad”.
Dominando toda la situación, las advertencias del secretario de Estado, John Kerry, y del presidente, Barack Obama, sobre los “costes” y “consecuencias” de desatender las peticiones de extradición de Washington. “La cuestión no es qué país concede asilo, sino qué países aún tienen un gobierno independiente”, resumía Wikileaks en su cuenta de Twitter. Toda una radiografía moral de las relaciones internacionales a principios del siglo XXI.
La pelota está sobre el tejado de Europa y sobre todo de Alemania, el país más espiado entre los “amigos”. La sociedad alemana es sensible en este asunto y está en periodo electoral. Representantes de tres partidos de oposición, Verdes, socialdemócratas y
Die Linke, quieren que se conceda asilo a Snowden y han escrito a Merkel. El presidente alemán, Joachim Gauck, demuestra su limitada idea de libertad calificando la acción de Snowden de “pura traición”, mientras que el ministro de Finanzas, Wolfgang Schäuble, dice que “Snowden no está siendo perseguido por razones políticas”. “Respeto las leyes de Estados Unidos. El asilo no puede ser utilizado para eludir persecución”. Entonces, ¿para qué sirve?
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