Jóvenes y cualificados: la grave situación de la generación europea mejor formada

Los veinteañeros no tienen las vidas ni la independencia que lleva aparejado el empleo estable

El País, JON HENLEY (The Guardian) Bolonia / Málaga / Salónica, 03-07-2013

“Toda tu vida”, dice Argyro Paraskeva, “te han dicho que eres un afortunado. El futuro te espera: es brillante y es tuyo. ¡Tienes un título! Tendrás un buen trabajo y una vida magnífica. Y luego, de repente, descubres que no es verdad”.

O no tan de repente. Paraskeva salió de la Universidad de Salónica hace cinco años con una licenciatura en biología molecular. Aparte de algunas clases particulares privadas, de escribir trabajos pagados (“No estoy orgullosa, pero un trabajo de 50 páginas vale 150 euros.”) y de un corto periodo desafortunado en un laboratorio médico, no ha trabajado desde entonces.

Mientras se toma un té frío en un soleado café en la segunda ciudad de Grecia, Paraskeva asegura que ha escrito “literalmente cientos de cartas”. Cada pocos meses, una nueva tanda: colegios, laboratorios, hospitales, clínicas, empresas. Las entrega en mano, en toda la región. Ha tenido tres entrevistas. “Iré a cualquier parte, de verdad, a cualquier parte”, afirma. “Ya no me puedo dar el lujo de creer que puedo elegir. Si alguien quiere una profesora, iré. Si quieren una secretaria, iré. Y si quieren una ayudante de laboratorio, iré”.

Y también lo haría una innumerable cantidad de otros jóvenes europeos. Según unos datos publicados el lunes, más de 5,5 millones de menores de 25 años están sin trabajo, y su número aumenta inexorablemente cada mes. Se les ha llamado la “generación perdida”, una legión de jóvenes, a menudo muy cualificados, que entran en un mercado laboral que ofrece muy pocas esperanzas de conseguir un trabajo, y ya no digamos un trabajo para el que se han formado.

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