Planes para hacer «la yihad en casa»
El Mundo, , 25-06-2013Los ocho presuntos islamistas detenidos en Ceuta, con su jefe al frente, Karin Abdeselam, Marquitos, creían que su técnica de captación de suicidas para enviarlos a Siria había alcanzado tal grado de perfección que en sus conversaciones «cada vez eran mayores las referencias a realizar la yihad (Guerra Santa) en casa», es decir en España. El juez del número 2 de la Audiencia Nacional, Ismael Moreno, lo dejó así escrito ayer en el auto en el que ordena ingreso en prisión de todos los miembros de la red detenidos el pasado viernes en una operación realizada conjuntamente por la Policía y la Guardia Civil.
Dadas las circunstancias, el delegado del Gobierno en la Ciudad Autónoma, Francisco Antonio González, alertó ayer de la necesidad de un pacto como el que firmaron en su día PP y PSOE contra ETA para introducir modificaciones legales que aumenten la eficacia contra el terrorismoyihadista.
Según el juez, se trataba de una estructura radicada en España con conexiones internacionales en Marruecos, Bélgica, Turquía y Siria, que daría cobertura a grupos terroristas como el Frente de la Victoria o el Estado Islámico de Irak, considerados respectivamente los brazos armados de Al Qaeda en Siria e Irak.
Habían radicalizado, financiado y enviado a unos 50 jóvenes, 12 de los cuales eran ceutíes y el resto marroquíes. La historia del primero del que se tiene constancia fue recogida por este periódico en septiembre pasado. Dejó Ceuta en abril de 2012 junto a dos amigos, en junio mató a 150 personas estampando el camión-bomba en el que se había subido contra un cuartel del ejército y en septiembre las imágenes eran publicadas después de que Marquitos hubiese comunicado a la familia la defunción y le hubiese entregado el testamento vital del joven y el vídeo.
Marquitos, paradójicamente, incrementó su popularidad entre los yihadistas tras resultar absuelto por terrorismo en la operación Duna, en la que también fue acusado de captar a islamistas. Todavía más, según recoge el juez en el auto, la noticia de las muertes de sus voluntarios, lejos de desanimar al resto, «ha producido un efecto llamada entre los integristas» de Ceuta. De ahí la necesidad de realizar la operación policial, ya que la red estaba en activo y empezaba a hablar de hacer la yihad en casa.
Las primeras remesas de terroristas estuvieron compuestas de varones con antecedentes delincuenciales. En la última, de cuatro voluntarios, tres, que eran muy jóvenes, sufrían enfermedades mentales sin determinar y trastorno bipolar.
Algunos familiares amenazaron a Karim Abdeselam, un tipo que a sus 37 años no tiene ningún historial laboral pero sí conexión directa con el número 1 de Al Qaeda. Vive desahogadamente desde hace mucho –en una casa de unos 200 metros– en contraste con la miseria en la que se mueven sus objetivos del barrio ceutí de El Príncipe. Sin embargo, también hubo otros, entre ellos la esposa de uno de los suicidas, que salieron en su defensa el viernes, protestando al grito de «somos musulmanes, no terroristas».
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