Sociedad
Seis años de cárcel por clonar tarjetas y realizar compras en tiendas de Gipuzkoa
El encausado consiguió que le remitieran tres documentos con los datos de clientes Los hechos delictivos se remontan al mes de abril de 2008, en centros comerciales de Oiartzun y Donostia
Diario de noticias de Gipuzkoa, , 19-06-2013Donostia. Un ciudadano dominicano ha sido condenado a seis años de cárcel por clonar diferentes tarjetas bancarias con las que extrajo dinero de un cajero automático y compró varias consolas de videojuegos y ropa en distintos centros comerciales guipuzcoanos.
Según la sentencia del caso, los hechos se remontan a abril de 2008, cuando el procesado comenzó a conectarse desde su domicilio de Errenteria a un foro de Internet sobre el clonado de tarjetas bancarias, en el que consiguió distinta información relativa a esta técnica. Asimismo, el encausado logró que le remitieran tres tarjetas blancas con los datos de tres clientes de la BBK, Unicaja y Caja Castilla La Mancha, respectivamente, cargados en sus bandas magnéticas, que habían sido obtenidos “por medios desconocidos”.
Posteriormente, el encausado utilizó dos tarjetas expedidas a su propio nombre por otra entidad bancaria para modificar los datos de las bandas magnéticas e introducir en ellas, sucesivamente, los correspondientes a las tres personas estafadas.
Con estas tarjetas manipuladas, el imputado realizó a partir del 16 de abril de 2008 al menos una extracción de 90 euros en un cajero automático, además de comprar diferentes videoconsolas PlayStation 3 y Nintendo Wii y otros artículos en dos grandes superficies de Oiartzun y en un hipermercado de juguetes de Donosti. Asimismo, adquirió varias prendas de vestir en una tienda de ropa de la capital guipuzcoana y atribuyó “fraudulentamente” los cargos de todos estos productos a los tres perjudicados.
El 22 de abril, el acusado intentó comprar en un centro comercial donostiarra dedicado al ocio dos nuevas consolas de juegos, por un importe de 899 euros, con dos tarjetas manipuladas, momento en el que la “disparidad de datos” entre las tarjetas y los que proporcionó el resguardo del datáfono hizo sospechar al empleado del local, quien alertó a la Ertzaintza.
Efectivos policiales registraron posteriormente la vivienda del imputado, donde fueron localizados los efectos adquiridos fraudulentamente. Los agentes comprobaron asimismo que el procesado había llegado a comprar un dispositivo grabador de bandas magnéticas, que le había sido remitido por correo, con la finalidad de poder manipular él mismo las tarjetas.
Los perjudicados por esta estafa ya fueron resarcidos en su momento por sus correspondientes entidades bancarias, por lo que renunciaron a las acciones que les hubieran podido corresponder en este procedimiento judicial. Durante el juicio por estos hechos, el encausado se mostró conforme con la petición de la Fiscalía, por lo que ahora ha sido condenado a seis años de prisión.
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