Las hadas se espabilan

Helen Oyeyemi, británica de origen nigeriano, publica ‘El señor Fox’, original versión del mito de Barbazul en clave de comedia urbana y lucha de sexos

La Vanguardia, La Vanguardia XAVI AYÉN Barcelona, 18-06-2013
Helen Oyeyemi, a sus 29 años, es el futuro de la literatura inglesa… aunque ella finja no darse cuenta. Ha sido incluida en la lista Granta, que cada década selecciona a los 20 mejores escritores de menos de 40 años, y en la que le han precedido nombres como Martin Amis, Salman Rushdie o Zadie Smith. Acaba de publicar en España su cuarta novela, El señor Fox (Acantilado) –segunda traducida, pues la primera fue La niña Ícaro, en el 2005–, enloquecida trama en la que un escritor se enfrenta a su esposa y a su amante… pero luego resulta que la amante es en realidad su musa, o un personaje de ficción, o tal vez otro… y al final el mismo escritor es transformado en una ficción. Se mezclan realidad, fantasía, vivos, muertos, de un modo que hace dudar al lector de lo que está sucediendo pero sin que ello importe demasiado pues el resultado es dinámico, rápido, divertido, ingenuo e inteligente a la vez, todo narrado en una prosa cuidadísima, con relatos dentro de los relatos y la sensación, por usar sus palabras, de que “este libro es como un organismo vivo que no muere nunca”.

SERGI ALCÁZAR Helen Oyeyemi, esta semana, en su editorial barcelonesa

¿Qué pretendió escribir? “Bueno –afirma la autora, de visita promocional en Barcelona–, una historia sobre Barbazul –ese cuento de Perrault en que una esposa descubre que su marido guarda en el armario los cadáveres de sus anteriores mujeres–, algo que descubriera los secretos horribles de un hombre. Abordar cómo en todas las relaciones hay secretos”. En realidad, avisamos, es muy diferente a los cuentos de hadas que ella reivindica: “Claro, no hago una nueva versión de los cuentos, sino que los actualizo, imbrico sus temas en el mundo actual con la perspectiva de la mujer de hoy”. Sus personajes rompen el espejo que separa ficción y realidad. “¡No! –protesta–, diga mejor que se funden ambos campos. Para mí no hay diferencia entre realidad y ficción, todo lo leemos a través de estructuras mentales y códigos que son los mismos que en los relatos”.

Daphne, Mary y el señor Fox son, al empezar, una cosa… pero luego otra. “Cuestiono nuestra identidad, muestro lo frágil que es, todos tenemos identidades fluctuantes o múltiples y ejecutamos varias de ellas. Fijarnos en una sola es falsearnos, todos podemos ser a la vez gente muy opuesta. Me interesa ver cómo prestigiamos unas identidades por encima de otras”. Estudia “la complexión psicológica de los personajes, los rasgos que asociamos a la masculinidad y a la feminidad y cómo tendemos siempre a la unidad: si tenemos un carácter femenino, buscamos una pareja masculina para completarnos”.

No está nada vinculada a la literatura nigeriana. “Somos lo que leemos, no donde nacemos o vivimos. Y, en las cuestiones mágicas, yo me siento deudora de García Márquez”. Su acentuado sentido del humor, como de comedia, “bebe más bien del absurdo”.

La novela aborda el proceso creativo, pues hay un escritor visitado por su musa, que se hace real. “A quién no le ha pasado –sorprende–, no es sólo algo de los escritores. A mí no me gustaba leer y me aficioné a hacerlo porque me lo recomendó mi amigo imaginario”.

La trama no elude sus pasajes gore, pues el señor Fox va matando a todas las mujeres de sus libros, pero la autora da la vuelta a la misoginia de muchos cuentos de hadas tradicionales.

¿Y cómo hablar de la música, el ritmo? Un amigo le ha dicho que la novela “le recuerda al jazz, pues los temas van surgiendo dentro de una estructura de fondo pero desarrollándose con total libertad”. Alterna “registros muy diferentes, quería que sumaran y que el resultado fuera una voz sólida, ingrávida e invisible”.

Oyeyemi, que ahora vive en Praga, dice que “en las listas Granta siempre hay los que terminan triunfando y los que quedan olvidados. Yo ya sé de cuáles seré. porque hago libros muy diferentes, no sigo o profundizo la senda del que ha tenido más éxito”.

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