El peregrinaje sanitario
El Mundo, , 17-06-2013J. C.
«Pasé tres meses corriendo de aquí para allá
buscando ayuda mientras mi padre esperaba
un tratamiento que no llegaba», cuenta Yunia,
quien lamenta que nunca podrá saber si el
cáncer terminal de su padre, H. R. R, podría
tener hoy un diagnóstico distinto de haber sido
atendido desde marzo, cuando ella misma,
médico, comenzó a estudiar sus molestias.
Ante las contradicciones de ventanilla en ventanilla
(«su padre no tiene derecho», «rellene estos
papeles y vuelva usted mañana, que pronto
tendrá la tarjeta», «váyase a la privada»), acudieron
a una consulta privada. «Un señor con sus características,
mayor de 65, sin posibilidad de cura,
es imposible que consiga un seguro privado,
no es rentable». De modo que H. R. R. fue diagnosticado
pero seguía sin recibir tratamiento.
«Básicamente, el que enferme y no tenga cura, se
tiene que ir a su casa a morir», critica Yunia.
(Puede haber caducado)