La metástasis del sistema alcanza a los ‘con papeles’

Un residente español con cáncer terminal es desatendido durante más de tres meses

El Mundo, , 17-06-2013

JULIA CRUZ / Madrid
Es cubano y reside en España desde
marzo de este año, después de que
su hija Yunia, médico, decidiese
agruparlo junto a la familia que ha
formado tras más de 10 años viviendo
y trabajando en este país del que
tiene la nacionalidad. Sin embargo,
H. R. R. ha quedado excluido de la
sanidad pública con la reforma sanitaria
de 2012 por lo que, a pesar de
ser un con papeles y del cáncer terminal
que padece, ha sido desatendido
durante tres largos meses.
«La señora Ana Mato asegura
que ‘todas las personas están siendo
atendidas’ y que ‘todos tenemos
garantizada una asistencia de calidad’,
pero es mentira», reprocha
Yunia, apoyada por el grupo de
acompañamiento Yo Sí Sanidad
Universal, que ha conseguido que
algunos sanitarios desobedezcan la
ley y apliquen su trampa para que
H. R. R. sea por fin asistido.
Así, desde mayo el enfermo es,
sin serlo, considerado oficialmente
un transeúnte sin permiso de residencia
por el Servicio Madrileño de
Salud, accediendo a los derechos de
los extranjeros no residentes: básicamente,
el servicio de urgencias.
Después de muchas vueltas, H.
R. R. comenzó a recibir hace un par
de semanas cuidados paliativos para
aminorar el dolor por el cáncer
de colon que, a sus 75 años, ha regresado
en forma de «metástasis
hepática», y reproduciéndose a tal
velocidad que sólo le dan «apenas
unos meses más de vida».
Ésta es la única vía para que personas
como el padre de Yunia, ahora
«en el limbo sanitario» según C.
I. G., miembro de Yo Sí Sanidad
Universal, sean atendidas. A partir
de la entrada en vigor de la nueva
normativa, aquellos que, aún siendo
residentes, adquirieron esta condición
después del 24 de abril de
2012, quedan fuera del Sistema Nacional
de Salud; haciendo de la sanidad
privada la única alternativa.
Sin embargo, esta exclusión no
aparece reflejada en ninguna de
las reformas. Ni en el real decretoley
de abril de 2012 ni en el que se
alumbró en agosto. «No es hasta la
quinta vez que fui al Instituto Nacional
de la Seguridad Social [el
órgano estatal que ahora debe decidir
quién recibe atención y quién
no] cuando me denegaron por escrito
la cobertura médica para mi
padre», cuenta Yunia, que trae
consigo una circular administrativa
que, por primera
vez, se ha hecho pública
para los ciudadanos
y justifica situaciones
como ésta.
Esto, además, «demuestra
la desinformación
intencionada
que se ha extendido
entre usuarios, ciudadanos
y administrativos
», señala C. I. G.
«Nadie sabe qué hacer,
quién tiene derecho
a qué; ni los propios
profesionales si
tienen la facultad de
decidir por ellos mismos
», continúa exponiendo
la trabajadora
de Yo Sí Sanidad
Universal para alertar
de que «desde la
primera muerte conocida
por la desatención
médica, la
del joven Alpha Pam
en Mallorca, por una tuberculosis
tratable, se habla de una posible
responsabilidad penal hacia el administrativo
que le denegó la asistencia
». «Y muchas administraciones
desconocen esto».
«Si la exclusión de los sin papeles
es injusta, inmoral, y atenta contra
la salud como derecho universal,
también es cierto que ha sido la cortina
de humo diseñada por el Gobierno
para introducir un cambio de
modelo que deja fuera a gente que
sí tiene papeles», alzan la voz desde
Yo Sí Sanidad Universal.
Además, insisten en que el Ministerio
de Sanidad «tiene claro,
igual que la sociedad científica, que
este cambio supondrá un repunte
de las enfermedades infecciosas».
Del grupo de acompañamiento
de Lavapiés (existen más de 30 en
toda España), M. M. se muestra
preocupada porque el caso de H.
R. R. no es una excepción, sino que
a diario ven a «pacientes despistados
que corren de un sitio a otro
buscando atención, otros a los que
se les atiende tarde y directamente
muchos que por miedo ni buscan
la asistencia».
Por eso, M. M. critica que el Gobierno
asegure que «se atiende a
todos, al tiempo que mantiene la
siguiente coletilla: ‘Independientemente
del procedimiento administrativo
posterior’». Esto, para
M.M., es lo mismo que decir que:
«El acceso a los Mercedes está garantizado,
sólo que si lo quieres
tienes que pagarlo». «Si hay que
pagarlo, no está garantizado»,
concluye M. M.

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