Los combatientes contra el colonialismo en Kenia siguen sufriendo estrés postraumático
La mayoría de veteranos Mau Mau (una organización nacionalista keniana que entre 1952 y 1961 se alzó en armas contra el colonizador británico) padece todavía las secuelas de aquellos crímenes
ABC, , 06-06-2013Cincuenta años después de haber sufrido torturas físicas y abusos morales, la mayoría de veteranos Mau Mau (una organización nacionalista keniana que entre 1952 y 1961 se alzó en armas contra el colonizador británico) todavía sufren trastornos por estrés postraumático, según un estudio realizado en el país africano. En el análisis –llevado a cabo por el renombrado psiquiatra Lukoye Atwoli- se demuestra cómo el 65.7% de los supervivientes sufren aún secuelas de los crímenes del colonialismo.
En abril de 2012, Londres desclasificaba los primeros documentos pertenecientes a esos infames años. Su publicación fue lograda, en parte, gracias a la batalla legal de cerca de 7.000 veteranos Mau Mau, quienes en 2009 iniciaron un proceso contra su antiguo colonizador por los crímenes sufridos durante la revuelta.
«Cuatro años de mi vida estuve en un campo de concentración y ni un solo británico ha pagado por las torturas que sufrí», reconocía entonces a ABC Jacinta Kihumba, una Mau Mau que perdió a su marido e hijo en uno de estos centros de detención.
Y el caso abierto no es menor (en aquel momento, menos de 10.000 ciudadanos blancos poseían más del 25% del territorio keniano). Según la Comisión de Derechos Humanos keniana, al menos 65.000 personas fueron ejecutadas por las tropas británicas durante el periodo 1952-1961. Solo 32 británicos fallecieron como consecuencia directa de los combates. El estudio del psiquiatra Lukoye Atwoli demuestra que las heridas del colonialismo aún no han sido cerradas. Y no solo en Kenia.
El 2 de octubre de 1904, el general Lothar von Trotha comandante a cargo de la expansión germana en el suroeste del continente había emitido la orden de exterminar a todos los miembros de la tribu Herero en Namibia. Un año después, cerca de 65.000 miembros de esta etnia (casi el 80% de su población total) habían fallecido. Sin embargo, hasta 2004, Alemania no ofreció una disculpa formal por la masacre cometida.
En este sentido, resulta determinante el papel que ha desempeñado el sector educativo para la construcción del llamado «síndrome del poscolonialismo». Desde la independencia, las escuelas en África se han enfrentado al eterno debate de compaginar desarrollo nacional y modernización (resulta curioso que, hasta 2003, los Mau Mau fueran declarados ilegales en Kenia).
La situación, para los expertos, ha evolucionado de dos maneras diferentes: por un lado, culpabilizar de forma continua a la exmetrópolis de todos los males que atraviesa el país. Éste es el caso del presidente de Zimbabue, Robert Mugabe, quien habitualmente juega la carta de la raza y denuncia que la oposición pretende el regreso de «los dominadores occidentales» para saquear el país.
Recuperación cultural
Y por el otro, más positiva, el intento de recuperar la cultura propia; caso de renombrados literatos como el keniano Ngugi Wa Thiong’o o el fallecido Chinua Achebe, quienes siempre abogaron por el renacimiento de las lenguas nativas en detrimento del inglés, por ejemplo. No obstante, son las actitudes de los antiguos colonizadores quienes continúan alimentando el «síndrome del poscolonialismo».
En 2007, durante su primera visita al África subsahariana, el expresidente francés Nicolas Sarkozy encendió a la opinión pública al asegurar que África aún no había abrazado el progreso. «La tragedia de África es que el africano no ha entrado de lleno en la historia… No se ha lanzado hacia el futuro», aseguró el exmandatario en la capital de Senegal, Dakar. La reacción no se hizo esperar. En una carta pública, el intelectual camerunés Achille Mbembe contestaba a esta actitud racista e ignorante: «El colonialismo se presenta ahora no como un delito (…), sino como un simple error que debe ser borrado de la pizarra».
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