Los disturbios en Estocolmo airean el debate sobre la desigualdad social

Los incidentes han bajado de intensidad pero se han extendido a otros barrios de la capital sueca

Deia, EFE, 26-05-2013

Estocolmo. La oleada de disturbios que se ha extendido esta semana por la periferia de Estocolmo ha generado un intenso debate en Suecia sobre la creciente desigualdad social y económica y la marginación de los suburbios en un país considerado uno de los paradigmas del Estado de bienestar. Coches, restaurantes, escuelas, comisarías y mobiliario urbano han sido incendiados en una veintena de barrios a las afueras de la capital. Aunque, según la policía, la intensidad de los incidentes se ha reducido de forma progresiva, se han ido expandiendo. La Policía de Estocolmo, que ha recibido refuerzos del resto del país, ha detenido a más de veinte personas esta semana, la mayoría jóvenes, aunque solo una ha pasado a prisión preventiva. Las autoridades suecas descartan que sean grupos organizados y cree que se trata de pandillas que surgen de forma espontánea y se inspiran unas a otras en los distintos suburbios que tienen en común una alta concentración de población inmigrante y problemas sociales.

Ese es el caso de Husby, un barrio de 12.000 habitantes al oeste de Estocolmo donde comenzaron los primeros disturbios la noche del domingo, días después de que un inmigrante con problemas psíquicos muriera por disparos de la policía en su apartamento, en un incidente que ha motivado la apertura de una investigación interna. Aun reconociendo la marginalidad de los suburbios, el Gobierno ha encarado la cuestión como un problema de orden público.

“Me irritan mucho quienes intentan convertir a los lanzapiedras en portavoces de Husby u otros suburbios”, ha dicho el ministro de Integración, Erik Ulenhag, que ha defendido una mayor presencia policial en la periferia de Estocolmo. La oposición ha pedido responsabilidades políticas al Gobierno, aludiendo a los recortes sociales de los últimos siete años, acusaciones negadas por el primer ministro, el conservador Fredrik Reinfeldt.

Este ha rechazado que exista una Suecia segregada, tachando de oportunista a la oposición y trazando una línea clara entre los “hooligans” y “nuestros héroes”, los vecinos que se han manifestado estos días en varios barrios a favor de la calma. Lo que Reinfeldt ha obviado es que buena parte de esos vecinos también han protestado por la marginalidad que sufren, reflejada en que en algunos de los suburbios la proporción de jóvenes de entre 20 y 25 años que ni estudian ni trabajan llega hasta el 40%. Un informe publicado por la OCDE muestra que Suecia es el país de la zona donde la pobreza relativa aumentó más entre 1995 y 2010.

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