La violencia nunca está muy lejos
Con un cóctel racial y de pobreza, Woolwich ha sufrido en los últimos años crímenes espeluznantes
La Vanguardia, , 24-05-2013Woolwich ya figuraba en los libros de historia antes del macabro asesinato del soldado Lee Rigby, y por motivos mucho menos sangrientos. Aquí abrió McDonald’s en 1974 su primer restaurante de Gran Bretaña, por entender que era “el prototipo perfecto de ciudad inglesa”. Aquí actuaron los Beatles hace cincuenta años, en lo que hoy es una sala de bingo. Aquí emprendió viaje el último tranvía que circuló por Londres. Y aquí se fundó el equipo de fútbol del Arsenal en 1886 por los trabajadores de la fábrica de armamento.
Sin duda Woolwich, uno de los barrios más humildes y más violentos de Londres, ha vivido tiempos mejores. Originalmente un pequeño pueblo del condado de Kent, a orillas del Támesis, creció en los siglos XVIII y XIX con la industrialización y quedó engullido por la gran metrópoli. La fábrica Siemens se fue en 1968, y la época en que los astilleros y el ejército daban trabajo de sobra se encuentra ya muy lejos.
Hoy el paisaje de la localidad –uno de los muchos municipios que componen la capital inglesa– es el de la típica localidad deprimida llena de humildes viviendas de protección oficial, en cuyos pequeños patios o jardines se ve cómo mujeres en pijama tienden la ropa, de pubs cerrados con las ventanas recubiertas de planchas de metal, de comercios reconvertidos en tiendas de caridad. La prosperidad está muy lejos, y más aún en la era de los recortes. De los cuatro cines que llegó a tener, no queda ninguno: uno es el bingo, otro una discoteca, el tercero una iglesia pentecostalista, y el último fue demolido. Con la tele basta. La única atracción turística es un ferry antediluviano que cruza el río. A la vuelta de la esquina está la prisión de máxima seguridad de Plumstead.
Woolwich siempre ha tenido un fuerte vínculo con el ejército, habiendo sido sede de la Academia Militar y del Arsenal Real –que dio nombre al equipo de fútbol–, donde desde el siglo XV se fabricaban y almacenaban las armas del imperio, y que cerró en 1994. Hoy queda el cuartel de artillería donde servía el soldado Rigby, sede del Segundo Batallón del Regimiento Príncipe de Gales, y de la banda de música.
La emigración del Arsenal, que huyó al más próspero norte de Londres en 1913, es la metáfora perfecta de la decadencia. Los
(Puede haber caducado)