Los ultras, en «pie de guerra»
La Liga de Defensa Inglesa amenaza con vengar la muerte del soldado asesinado
El Mundo, , 24-05-2013El grupo extremista Liga de Defensa Inglesa (LDI) no tuvo ayer ningún reparo en lanzar un grito de venganza por el espeluznante asesinato del soldado británico en Woolwich, sudeste de Londres. «Estamos en guerra contra el islam», repetían por teléfono al mismo tiempo que culpaban del atentado a los musulmanes sin distinguir justos de pecadores.
En su web colgaron la consigna que llama a vengar la muerte de Lee Rigby. La organización de extrema derecha tiene además convocada una manifestación para mañana en Newcastle (noreste de Inglaterra) en la que reiterarán el eslogan bélico antimusulmán.
Un grupo de seguidores de la Liga de Defensa Inglesa, que no llegaba al centenar de hombres, se enfrentó la noche del miércoles a la policía en Woolwich. La reyerta tuvo lugar al impedir los antidisturbios el avance de los amotinados hacia una supuesta mezquita. Otros dos grupos de miembros o simpatizantes de LDI lanzaron piedras y botellas contra una mezquita en Braintree, condado de Essex, y contra otra en Gillingham, condado de Kent. En estas dos ciudades, cercanas a Londres, los ultraderechistas se pelearon con la policía, que arrestó a un hombre en cada una de las localidades.
El líder de la Liga de Defensa Inglesa, Tommy Robinson –seudónimo de Stephen Lennon– vociferaba que debían «reaccionar para que el Gobierno nos atienda y la policía nos escuche, a ver si entienden de una vez el enfado del pueblo británico». El dirigente radical recibió más de 200 amenazas de muerte por Twitter en menos de 24 horas.
El asesinato del soldado provocó distintas reacciones en el espectro político, religioso y étnico de Reino Unido. Lejos del extremismo de la LDI, se reafirmaron una amalgama de organizaciones islámicas, que expresaron su temor a venganzas aleatorias y mostraron su aprensión a que todos los musulmanes resulten estigmatizados por las acciones de dos individuos.
Asghar Bukhasi, portavoz del Muslim Public Affairs Committee (Comité Musulmán de Asuntos Públicos) consideró que «las organizaciones musulmanas han fracasado en enseñar a los jóvenes que hay una formas democráticas de protestar». Según Bukhasi, «el Gobierno británico debería analizar el vínculo entre su política exterior y la radicalización de jóvenes». Otras organizaciones negaban la posible conexión entre la política de intervención británica en el exterior y su efecto en la mentalidad de los jóvenes británicos de origen extranjero, un lazo que estableció ante las cámaras uno de los detenidos por el asesinato.
En Woolwich, la musulmana Lucy Awale, con la cabeza cubierta por un pañuelo y 18 años viviendo en Londres, temía una reacción violenta y arbitraria contra ella o algún miembro de su familia. «Hasta ahora aquí convivíamos con armonía; hay gente de todas religiones y países, pero después del crimen cometido, siento miedo; esta muerte no tiene nada que ver con el islam», afirmaba a la BBC al mismo tiempo que rechazaba cualquier relación entre el atentado terrorista con la religión que ella profesa o con la política británica en Afganistán, Irak u Oriente Próximo.
Las consecuencias que podría provocar el atentado terrorista en las relaciones multirreligiosas y multiculturales de Reino Unido preocupan al primer ministro, David Cameron, y al alcalde de Londres, Boris Johnson. Ambos se reunieron ayer en Woolwich con representantes de organizaciones religiosas y étnicas para asegurar la continuidad de la calma y la convivencia que reinaban hasta el miércoles pasado en el barrio, sacudido por la brutal ejecución de un miembro de las Fuerzas Armadas.
El Muslim Council of Britain (Consejo Musulmán Británico), la mayor organización de musulmanes en Reino Unido, insistió en proclamar unánimemente una condena al asesinato del soldado.
(Puede haber caducado)