Navalcarnero / Incidentes entre magrebíes y gitanos
‘Los marrones’ imponen su ley
El Ivima cierra los garajes donde los ‘okupas’ desmontaban y guardaban coches robados, además de pinchar y destrozar vehículos de vecinos ‘legales’
El Mundo, , 04-05-2013«Algún día pasará algo muy gordo. Entonces todos nos lamentaremos». Es la opinión de uno de los vecinos de La Dehesa de Navalcarnero, barrio en el que el pasado fin de semana se produjo una batalla campal entre magrebíes y gitanos okupas.
Los gitanos amenazan a los magrebíes que viven legalmente en las casas del Ivima para que se vayan y poder entrar en sus viviendas con el método de la patada en la puerta.
Un representante de la asociación de vecinos de La Dehesa dijo a este periódico que la situación es insostenible. «Hay una gran inseguridad, con atracos constantes, pero no sólo es por los robos y por los ataques. También se destroza el mobiliario por el placer de romper y se roba en garajes y tiendas», afirmaba esa misma persona.
La noche del pasado sábado al domingo se produjeron incidentes entre gitanos y magrebíes que terminaron con algunos contusionados y tres detenidos por la Guardia Civil durante la mañana siguiente.
Una de las personas que presenció la batalla explicó a este periódico que se lanzaban todo tipo de objetos, incluidos martillos y piedras. La mayor parte de los vecinos culpa a los gitanos de los incidentes que se produjeron y de lo que pueda suceder en los próximos días.
Un grupo de gitanos llamados los marrones ha impuesto su ley en el barrio sin que las fuerzas de seguridad puedan hacer otra cosa que patrullar para evitar incidentes.Uno de los últimos post del blog de la página de la asociación (www.asociacion-vecinal-dehesa-marti-martin.es) resume lo que está sucediendo en ese barrio:
«Lo que he visto es que la gente árabe o magrebí se ha revelado en contra de lo que está pasando dentro de los edificios del Ivima. Parece ser que en estos días un chico árabe o magrebí fue amenazado con una navaja en el recinto de uno de los edificios por gente (siempre según comentarios) de etnia gitana y ése fue el desencadenante. A partir de hoy, hay un antes y un después porque el colectivo árabe o magrebí que vive en los edificios había acudido el viernes pasado al Ayuntamiento para pedir al alcalde una solución, ya que están hartos de amenazas, y no les ha recibido, pero les han citado para dentro de unas semanas».
Hay dos bloques del Ivima y entre 14 y 18 viviendas okupadas por estas personas de etnia gitana, que incluso utilizan los garajes para desmontar coches robados o almacenar mercancías.
Según los vecinos el mes pasado el alcalde, Baltasar Santos, estuvo reunido con los altos cargos de Asuntos Sociales y del Ivima sin que haya trascendido si se llegó a algún acuerdo.
Por su parte, la Dirección General de Vivienda y el Ivima mantienen reuniones con el Ayuntamiento de Navalcarnero «de forma periódica» para ver la evolución de las promociones que han sido tomadas por los okupas, según fuentes del Ivima.
Fuentes de la Comunidad indicaron que el pasado día 15 se autorizó «el acceso a Policía de zonas comunes para que se patrullase con la intención de evitar tanto problemas de delincuencia como de conflictividad en la zona».
La Comunidad ha puesto en conocimiento de la Delegación del Gobierno los problemas que se vienen produciendo en este barrio.
El Ivima cerró ayer, de forma cautelar, los garajes de esas promociones «para evitar que se utilicen como almacén de vehículos robados u otro tipo de material sustraído ilegalmente».
La Comunidad ha iniciado los trámites para la recuperación de las viviendas okupadas, aunque los vecinos temen que la orden de desalojo llegue demasiado tarde.
Fuentes de la Consejería de Transportes y Vivienda condenaron las okupaciones ilegales y recordaron que detrás de cada vivienda a la que se entra de manera ilegal hay una familia que no puede acceder a ella.
«Las familias okupas se saltan la legalidad que otras familias han decidido cumplir, apuntándose a una lista de espera y demostrando su situación económica y familia», añadieron.
La asociación de vecinos de La Dehesa denuncia la inseguridad
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