DELINCUENCIA
La criminalidad desciende un 25% en los tres primeros meses del año en Gipuzkoa
La caída obedece principalmente a la desarticulación de grupos que actuaban en el territorio. Los asaltos a domicilios aumentaron durante el pasado año un 18% y los robos con intimidación, el 19%
Diario Vasco, , 10-05-20132012 no fue precisamente un año muy favorable para las estadísticas de criminalidad. En Euskadi, el número de delitos y faltas pasó de 87.789 en 2011 a 90.653 al año siguiente, lo que supuso un incremento del 3,16%. Gipuzkoa no ha sido ajena a esta evolución. Los delitos contra el patrimonio, entre los que se incluyen los robos en viviendas, crecieron el 6,07% respecto al año anterior, al pasar de 8.972 en 2011 a 9.517 en el ejercicio siguiente. Sin embargo, esta creciente evolución se ha visto truncada de manera abrupta en el primer trimestre de 2013. Según fuentes del Departamento de Seguridad del Gobierno Vasco, de enero a marzo, el número de delitos ha experimentado un descenso más que notable, cercano al 25%. «Todos los delitos, a excepción de los robos en locales, en espacios cerrados, están experimentado este año un descenso importante. Si esta tendencia se mantuviera a lo largo de los restantes meses del año, en los robos con violencia la disminución al final de 2013 sería del 38%, y en los robos en domicilios, de un 20%», afirma José Agustín Garate, subjefe de Investigación de la Ertzaintza en Gipuzkoa-UICG. El descenso ha sido también confirmado por un estudio que el Ministerio del Interior hizo ayer público. Según esta fuente, la delincuencia violenta ha bajado en Euskadi un 11,2% en el primer trimestre del año con respecto al mismo periodo de 2012.
Las detenciones de varios grupos de delincuentes y el reforzamiento de las labores policiales parecen ser los motivos que han permitido neutralizar la escalada de delitos. En este sentido, Garate reconoce que aun cuando el descenso hasta ahora observado es positivo, «las cifras pueden experimentar variaciones en el devenir del año en función de si algunos de los colectivos de delincuentes convierten a nuestro territorio en uno de sus objetivos».
Aun cuando Garate admite que los datos de 2012 no son especialmente positivos, opina que «tampoco permiten realizar una valoración muy pesimista de la evolución general». El responsable de la Ertzaintza detalla que en 2011, la Policía vasca constató 23.337 hechos delictivos en Gipuzkoa, faltas incluidas, en tanto que en 2012, el número aumentó a 23.860, lo que supone un incremento del 2,68%. El mando policial asegura que la subida «es inferior a la media de Euskadi, donde el aumento fue del 3,25%. En Bizkaia, el incremento fue prácticamente el doble».
Además, recuerda que la tasa de criminalidad hace que Gipuzkoa registre 33 delitos por cada mil habitantes. «Y este es el segundo dato positivo, toda vez que la tasa media en Euskadi ha sido de 41 delitos. Pero es que la del Estado es de 48 y la de Europa, de 65. Nos encontramos, por lo tanto, en la mitad europea. Independientemente del incremento, podemos concluir que los datos de Gipuzkoa tampoco resultan tan negativos. En consecuencia, aun cuando el pasado año se observó un aumento del 2,68%, el número de delitos de 2012 es similar al de 2010 e incluso de 2009», precisa Garate.
El balance de la Ertzaintza desvela que los delitos de homicidio, así como los de tráfico de drogas se mantienen sin variaciones en los dos últimos años, al tiempo que han caído de forma espectacular los robos en empresas. «Se estima que el descenso ha sido del 34% entre 2011 y 2012», precisa el jefe policial.
Robos en domicilios
También se mantienen estables los delitos contra la libertad sexual. En 2012 se contabilizaron 105 casos, «pero al igual que en otras modalidades delictivas, en lo que va de año ha experimentado un descenso cercano al 25% y, además, después de los homicidios es el de mayor índice de resolución. El pasado año, el 66% de estos ilícitos penales tuvieron un inculpado».
Pero la gran preocupación de los responsables policiales ha sido el aumento que se apreció en los robos en domicilios y con violencia. Los primeros crecieron un 18% y los segundos, el 19%.
Garate reconoce que ambos generan un elevado grado de alarma, además de grandes dosis de inseguridad. «Es lógico que sea así. Aquellos delitos que atentan directamente contra las personas y violentan su intimidad son muy sensibles. Que alguien se encuentre con un ladrón en su casa produce mucha preocupación».
El jefe policial precisa que no puede establecerse un patrón único respecto a los autores de los delitos contra el patrimonio. La Policía vasca, eso sí, detecta una proliferación de grupos criminales, que no de organizaciones. «Son figuras distintas que fueron introducidas en 2010 en el Código Penal y que antes no existían. Las organizaciones están penadas más severamente, cuentan con una jerarquía, un reparto de funciones, una estabilidad en el tiempo, mientras que los grupos se sitúan en un rango inferior. Conciertan y quedan para cometer delitos pero no están tan estructurados».
La Ertzaintza ha constatado la presencia en el territorio tanto de organizaciones como de grupos. El pasado año, varias células de una organización albanesa, que ya actuó en Valencia en 2009, donde fueron detenidas en torno a veinte personas, se desplazaron a Pamplona. Asentados en la capital navarra, sus integrantes se trasladaban periódicamente a Gipuzkoa para cometer delitos.
Robos en viviendas
El grupo se dedicaba exclusivamente a robos en domicilios, sobre todo en villas o viviendas aisladas. En dos meses, entre octubre y noviembre del pasado año, perpetraron unos cuarenta delitos, todos ellos en las zonas de Hernani, Urnieta, Lasarte-Oria, Villabona… También operaron en Donostia, en la zona del Antiguo-Miraconcha.
Estos albaneses hacían uso de vehículos sustraídos fuera de la comunidad Valencia, Cantabria para la comisión de sus operaciones. Siempre actuaban entrada la tarde-noche, entre las siete y las once. Accedían a las villas mediante escalo y fracturaban una ventana para entrar. «Llegamos a pensar que podían disponer de un tipo de información previa, ya que en muy pocos casos coincidieron con los moradores en los domicilios. Es posible que llevasen a cabo una mínima vigilancia previa. Además, solían volver a las mismas zonas. Puede que aprovecharan el día en el que cometían un robo para observar otros objetivos», afirma el subjefe de Investigación.
En aquellos casos en los que víctimas y delincuentes coincidieron, no se produjeron agresiones. «La tendencia de estos grupos es la de abandonar el lugar en cuanto detectan la presencia de moradores. Ahora bien, si en un caso dado encontraran resistencia activa, harían uso de la violencia», asegura el policía.
También se descubrió la presencia de un grupo de georgianos, aun cuando su incidencia fue menor en Gipuzkoa. Estaban asentados en Vitoria y más tarde se trasladaron a Bizkaia. Del mismo modo, se detectó la presencia de delincuentes de origen magrebí. «A primeros de este año una persona fue detenida en Errenteria por catorce robos cometidos con el mismo modus. Accedía a los domicilios mediante el procedimiento del resbalón. La mayoría de los delitos se perpetraron en la citada localidad, que era donde el acusado residía, si bien se le imputaron otros tres robos en Tolosa, durante los carnavales. «No es lo habitual, pero esta persona actuaba en solitario», precisa Garate.
Pero las bandas y los grupos de delincuentes no solo están integrados por personas de extranjeras. «Tuvimos un grupo de nacionales, de personas residentes en Donostia. El líder fue imputado en veinte ocasiones por robos en domicilios».
Otra banda autóctona fue desarticulada por la Guardia Civil. Se especializó en sustracciones en empresas de Hernani y Villabona. A sus miembros les imputan 32 delitos. «Cuando uno de estos grupos se instala en el territorio o en alguna zona limítrofe, las estadísticas se disparan y cuando, por el contrario, quedan fuera de la circulación, se aprecia un impresionante bajón», afirma el responsable de la Ertzaintza.
Mapa de los delitos
Donostia concentra entre el 20 y el 25% de los delitos, pero más allá de la capital no puede establecerse un mapa de la delincuencia. En este sentido, la presencia de determinados grupos organizados puede hacer que núcleos de población medios o pequeños se conviertan en objetivos directos. «Tenemos el ejemplo de los albaneses que se desplazaban desde Iruña y actuaban en el corredor Hernani-Urnieta-Villabona y Aduna. La presencia de este grupo hizo que los robos en domicilios aumentara en dichas localidades».
El Goierri y Tolosaldea soportaron también el pasado año un alto índice de robos en establecimientos de hostelería, tiendas y locales comerciales. La Policía atribuye parte de estos hechos a seis personas de la zona de Beasain, a las que se les han imputado nada menos que 140 robos. «Por lo tanto, diría que estamos sujetos a la actuación de grupos determinados. Dependiendo de donde fijen sus objetivos, una comarca o una localidad puede sufrir en mayor o menor medida los efectos de su acciones», afirma Garate.
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