Dos familias malagueñas compraron bebés marroquíes a la trama destapada en Melilla
Diario Sur, , 09-05-2013No se parecían en nada a sus padres. Una de ellas tenía marcados rasgos bereberes, pese a haber crecido en el seno de una familia valenciana. Así que empezaron a sospechar. Las mujeres, que ni siquiera se conocían, acudieron por separado a la Asociación Nacional de Afectados por Adopciones Irregulares (Anadir) para exponer su caso. Su denuncia fue el hilo del que tiró la Guardia Civil para, tras año y medio de investigación, destapar una red de compraventa de bebés nacidos en los años setenta y ochenta en Marruecos.
Las pesquisas, a cargo del Grupo de Personas de la Comandancia de Melilla, ha permitido a 14 personas conocer su verdadera identidad, entre ellas las mujeres que con su denuncia dieron pie a destapar la red. En Málaga también hay dos casos. Los agentes han identificado a dos de los bebés, ahora adultos, que supuestamente fueron comprados nada más nacer por familias malagueñas, según ha podido averiguar SUR.
La mayoría de las víctimas de la trama tiene ahora entre 35 y 40 años. Varias ya sabían que habían sido adoptadas. Otras lo sospechaban. Y algunas ni lo intuían, lo que añadió una fuerte carga de «emotividad» al caso, según fuentes de la investigación.
La red operaba principalmente desde Melilla y Valencia, pero tenía ramificaciones en otras provincias como Granada, Las Palmas de Gran Canaria o Palma de Mallorca. Málaga tenía un papel relevante, ya que era «escala habitual» para introducir a los neonatos en la Península, apunta un mando de la investigación.
Las supuestas cabecillas de la organización eran tres hermanas, dos de ellas residentes en Melilla y una tercera afincada en Marruecos, que se encargaban de conseguir a los recién nacidos a uno y otro lado de la frontera. En ocasiones, captaban en barrios marginales de la ciudad autónoma a mujeres sin recursos a las que, a cambio de su bebé, prometían una suma de dinero o «una vida mejor». Otras veces lo hacían en Marruecos, donde la trama disponía de contactos con personal sanitario y trabajadores de hospitales de las localidades de Oujda y Nador, que facilitaban la entrega y traslado de los pequeños.
El otro vértice de la red estaba en Valencia, donde una mujer se encargaba de buscar a los clientes, matrimonios adinerados deseosos de adoptar. El precio por bebé oscilaba entre 1.200 y 6.000 euros las niñas eran más caras que los niños, ya que tenían una mayor demanda a los que había que sumar los certificados de nacimiento falsificados, que costaban unos 300 euros, según las fuentes.
La investigación de la Guardia Civil ha servido para identificado a todos los eslabones de la cadena, que suma un total de 31 implicados. Ninguno de ellos ha sido detenido debido a su avanzada edad o a su estado de salud. Doce han muerto. Entre estos últimos figura tres sanitarios de Melilla, un médico y dos matronas, considerados por la Guardia Civil como piezas clave de la trama. También aparecen ligadas a la red dos religiosas, una de ellas fallecida, que, sin embargo, no han sido imputadas.
Los agentes de la Benemérita se apoyaron en una investigación que se realizó en 1985 en Marruecos, y en la que se constató la existencia de una red que había vendido 28 bebés nacidos en ocho años, concretamente desde el año 1977. Pero entonces no se detectó el vínculo con España. «Teníamos las piezas de un puzle muy grande y muy complejo, ya que además estaba incompleto. Lo más difícil ha sido ensamblarlas», comenta un guardia civil. Ahora, gracias a la ‘operación Oculta’, que es como ha sido bautizado el caso, la verdad ha podido salir a la luz y catorce de esos bebés conocen sus orígenes.
Por SUR.es
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