Dos kazajos y un estadounidense detenidos por destruir pruebas contra Tsarnaev

El Mundo, EDUARDO SUÁREZ NUEVA YORK CORRESPONSAL, 02-05-2013

Tres universitarios fueron arrestados ayer como cómplices del atentado de Boston. El FBI les acusa de ayudar a Dzhojar Tsarnaev a deshacerse de varias pruebas.

En concreto se deshicieron de un portátil y una mochila con vaselina, rodamientos y restos de explosivos. Los tres arrestados son compañeros de Dzhojar en la Universidad de Massachusetts. El primero es el estadounidense Robel Phillipos y los otros dos son los kazajos Dias Kadyrbayev y Azamat Tazhayakov, a los que la policía mantenía detenidos desde hace unos días por no tener su visado en regla.

A los tres les unía una intensa amistad con Dzhojar, al que conocían desde su llegada al campus de Dartmouth en otoño de 2011. Sus perfiles en las redes sociales incluyen fotos con el joven arrestado por el atentado. Incluida una imagen que uno de los kazajos colgó en abril del año pasado y en la que aparecen juntos en el enclave neoyorquino de Times Square.

Los detenidos kazajos residían en un complejo de apartamentos de New Bedford: una ciudad ubicada a una hora del lugar donde explotaron las bombas y a tan sólo unos minutos de la residencia universitaria de Pine Dale Hall, donde vivía Dzhojar desde el otoño de 2011.

Allí se presentaron los tres universitarios la tarde del jueves 18 de abril. El FBI acababa de desvelar las imágenes de los dos sospechosos y Phillipos había alertado enseguida a sus amigos kazajos, que decidieron visitar la habitación de Dzhojar para eliminar cualquier detalle que pudiera incriminarle en el atentado.

Les abrió la puerta el estudiante que compartía con Dzhojar la habitación 7341 y lo acompañaron durante unos minutos mientras veía una película para no levantar sospechas. Fue Kadyrbayev quien encontró una mochila negra que pertenecía a su amigo llena de rodamientos, vaselina y siete tubos vacíos de fuegos artificiales.

El kazajo contó después al FBI que al ver los restos de explosivos se dio cuenta de que Dzhojar estaba implicado en el atentado de Boston. Pero su instinto no fue denunciarlo sino ayudarle a destruir pruebas. Así fue como los tres estudiantes se llevaron la mochila negra y el ordenador portátil a su apartamento de New Bedford y como Kadyrbayev los arrojó a un cubo de basura en torno a las 10 de la noche del jueves. Unos minutos antes de que los hermanos Tsarnaev asesinaran en Cambridge al vigilante Sean Collier y emprendieran una huida hacia delante que terminó con la detención de Dzhojar y la muerte de Tamerlan. El FBI encontró la mochila unos días después en un vertedero de New Bedford y confirmó que pertenecía a Tsarnaev porque su nombre estaba escrito en los ejercicios de una de las clases a las que asistía.

Los dos kazajos arrestados ayer habían estado con Dzhojar en la semana del maratón de Boston. Kadyrbayev se había fumado un cigarrillo con él junto a su residencia dos días después del atentado y a Tazhayakov le había dejado el jueves en su apartamento unos minutos antes de que el FBI difundiera su rostro como el de uno de los dos autores de la masacre. Al ver la cara del joven checheno en la CNN, Kadyrbayev llegó a enviarle un mensaje de texto advirtiéndole de que se parecía mucho al presunto autor del atentado de Boston. Dzhojar respondió primero con palabras confusas y luego con un mensaje que el kazajo interpretó como una petición de ayuda para encubrirle: «Estoy a punto de irme. Si necesitas algo de mi habitación puedes cogerlo».

Al ver la vaselina y los envoltorios de los fuegos artificiales, los kazajos enseguida pensaron que su amigo los había usado para elaborar los artefactos que estallaron junto a la meta del maratón. Entre otras cosas porque Dzhojar les había dicho un mes antes durante una comida que «sabía cómo fabricar una bomba». No era la primera vez que los kazajos veían al joven de origen checheno con aquellos fuegos artificiales. Dos meses antes, habían hecho detonar junto a él varios tubos similares lejos del campus en la ribera del río Charles. El FBI acusa a los dos estudiantes kazajos de mentir a sus agentes, destruir pruebas y obstruir la acción de la Justicia. Al estadounidense Phillipos, en cambio, sólo le acusa de mentir.

Phillipos acompañó a los kazajos en la habitación de Dzhojar y en su apartamento y según Kadyrbayev se mostró a favor de deshacerse de la mochila negra. Pero el universitario estadounidense asegura en su declaración que apenas se enteró de nada porque sus amigos hablaban «en ruso» y que estaba «dormido» cuando Kadyrbayev arrojó la bolsa al cubo de basura. Dos detalles que han llevado al FBI a eximirle de los graves delitos que imputan a los dos kazajos, que podrían afrontar una condena de varios años de cárcel por ayudar a destruir las pruebas de la masacre. Tras su primera comparecencia ante un tribunal –sólo Kadyrbayev negó los cargos–, los detenidos fueron entregados anoche a los US Marshals.

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