La ‘madre terror’ de los Tsarnaev
Zubeidat estaba en la lista estadounidense de sospechosos de terrorismo como su hijo
El Mundo, , 27-04-2013En enero de 2012, Zubeidat Tsarnaeva le estaba haciendo en su casa de Cambridge una limpieza de cutis a la joven Alyssa Kilzer, clienta suya desde hacía seis años. En medio de la sesión, la esteticista le dijo a la chica que el 11-S había sido una conspiración de EEUU para esparcir el odio contra los musulmanes: «Es la realidad. Mi hijo lo sabe todo sobre el tema. Lo puedes leer en internet», aseguró.
Alyssa había recibido tratamientos de Zubeidat desde adolescente y tenía confianza con ella. Conocía a sus hijos, Dzhojar («amable») y Tamerlan («no amable»), y la esteticista era tan buena que no le importaba ir a su ruidosa y abarrotada casa en lugar de a un spa. En los últimos años le había llamado la atención cuánto hablaba Zubeidat de Alá y cómo evitaba cruzarse con hombres, y empezó a desconfiar al ver que la familia obligaba a las hijas adolescentes a casarse con maridos que las maltrataban.
Alyssa se asustó con aquella conversación sobre el 11-S y no volvió al spa casero. No supo más de la familia hasta que descubrió que aquellos chicos eran los acusados de matar a cuatro personas y asesinar a más de 300. Su madre llamó el viernes pasado al FBI, según relata en su cuenta de Tumblr la chica, escritora y profesora de yoga de 23 años.
Cuando Alyssa acudió a su última cita con la esteticista, Zubeidat Tsarnaeva ya estaba en la lista de posibles terroristas del Centro Nacional Antiterrorista. Rusia pidió al FBI y a la CIA que la vigilaran con la misma insistencia con la que alertó a los servicios estadounidenses de que su hijo Tamerlan era una amenaza seria. Zubeidat también fue interrogada en 2011, cuando el FBI investigó por primera vez las acusaciones rusas.
La madre volvió hace unos meses a Daguestán y ahora no quiere viajar a Estados Unidos a recoger el cadáver de Tamerlan, muerto en su violenta huida, ni ir a ver a su hijo acusado del atentado del maratón y del asesinato de un guardia de seguridad. Dzhojar fue trasladado ayer del hospital de Boston, donde lo atendieron tras su captura, a un centro médico en una cárcel en Fort Devens, a una hora en coche de la ciudad.
Zubeidat teme que la detengan en Estados Unidos, donde incluso tiene una cuenta pendiente con la Justicia. El 13 de junio de 2012 fue arrestada por robo e intento de destrucción de la propiedad en una tienda de la cadena Lord & Taylor mientras intentaba llevarse un vestido y otras ropas por valor de más de 1.200 euros. Zubeidat se marchó del país antes de comparecer ante el tribunal por el caso. La mujer ha dado múltiples entrevistas en Majachkalá, la capital de Daguestán, donde también organizó una estridente rueda de prensa con su marido el jueves. Igual que creía en la conspiración del 11-S, ahora se atreve a decir que la sangre del niño de ocho años, la joven estudiante china o la bostoniana asesinados era sólo pintura. Según ella, las 15 personas que han perdido sus piernas en la explosión son parte de «un teatro». «Vi un vídeo muy, muy interesante que mostraba cómo el maratón fue en realidad una gran obra de teatro. Había pintura en lugar de sangre, como si todo se lo hubieran inventado», dijo Zubeidat en una entrevista a la CNN.
La madre es la que más sabía de la transformación de sus hijos en fanáticos. Fuentes de la investigación dijeron a Fox News que Tamerlan incluso le mandó un sms diciendo que estaba dispuesto a morir por el islam. Zubeidat ha detallado orgullosa la influencia en sus hijos y en ella misma de un armenio converso que otros familiares consideran que transformó a Tamerlan en un radical. El hombre, supuestamente llamado Misha, consiguió que el chico dejara hasta la música para ser «buen musulmán».
El jueves de la semana pasada, después de matar a un guardia, secuestrar a un joven automovilista chino y lanzar explosivos a la policía, Tamerlan llamó a su madre. En medio de la violenta fuga de los dos hermanos, tuvo tiempo de coger el móvil para contactar con ella en Daguestán. Zubeidat asegura que su hijo mayor le dijo: «La policía… Han empezado a dispararnos, nos están persiguiendo. Mamá, te quiero». Entonces la llamada se cortó.
Según el relato de la policía, los hermanos pararon el coche y se pusieron a disparar a los agentes. Tamerlan lanzó una olla a presión llena de metralla parecida a las que fueron utilizadas en el maratón.
El ruso se quedó sin munición y los agentes consiguieron detenerlo, pero se apartaron cuando Dzhojar casi los atropella. Tamerlan estaba herido por el tiroteo con la policía y los explosivos que él mismo había lanzado contra los agentes. Pero aún estaba vivo cuando su hermano pequeño le pasó por encima el todoterreno que habían robado y lo arrastró por la carretera varios metros.
Asegura que la sangre derramada en el maratón era en realidad pintura
Trasladan a Dzhojar del hospital al centro médico de la cárcel de Fort Devensinventado»
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