Cien operaciones abiertas vigilan a 30 yihadistas de forma preventiva

Las Fuerzas de Seguridad peinan la Red para neutralizar las amenazas de atentados

El Mundo, ÁNGELES ESCRIVÁ MADRID, 30-04-2013

Permanecen encerrados horas frente al ordenador, introvertidos, obsesionados con páginas en las que se desgranan las directrices del islamismo radical. Después, salen a la calle y, al decir de sus vecinos, pueden ser «muy educados, gente muy normal con la que nunca hemos tenido problemas». ¿Cómo distinguirles? ¿Cómo impedir que su radicalización se transforme en un atentado? Por el momento la respuesta está en las 100 operaciones llamadas de «control preventivo» que tienen abiertas las Fuerzas de Seguridad del Estado sobre unos 30 sospechosos a los que se vigila exhaustivamente, del mismo modo que se hizo con Nouh Mediouni, argelino residente en Zaragoza, y con Hassan El Jaaouani, residente en Murcia.

Su detención es producto de ese centenar de operaciones, de las cuales cinco (Verde, Ágora, Amatista, Plomo y Nobel) se han llevado a cabo en el último año y que permiten afirmar que, además de los investigados, 15 ciudadanos españoles se han desplazado a zonas de conflicto para emprender la yihad (guerra santa): el 80% de ellos ha viajado hasta Siria y, de estos, un 25% ha muerto en los enfrentamientos contra el régimen de Bashar el Assad.

Obviamente, la mayor parte de ellos no son lobos solitarios, a pesar de que incluso oficialmente ha parecido más fácil clasificarles de ese modo, sino terroristas autónomos, adscritos a una organización de un modo poco usual para la mentalidad occidental, acostumbrada a hablar de comandos cuando se trata de una maraña de franquicias, redes y células con un modus operandi diverso.

Los llamados lobos solitarios han sufrido procesos de radicalización autónomos por los que deciden cómo y cuándo actuar por su cuenta sin que medie un vínculo previo ni una orden de ataque concreta. Es el caso, por ejemplo, de Mohamed Echaabi, arrestado en Valencia en febrero, quien por propia iniciativa logró acceder a las redes de captación de voluntarios de Hamas y postularse como yijhadista con la intención de llevar a cabo un ataque suicida en Gaza. Fue rechazado, probablemente porque Hamas ni quiere ni se fía ahora mismo de los extranjeros espontáneos que se proponen para este tipo de operaciones y por las pugnas por el control de la Franja. De regreso a Valencia, se le arrestó cuando intentaba proveerse de un arma.

Los expertos celebran que en España no se tenga la permisivida con las armas y los explosivos que en Estados Unidos o en otros países europeos y sostienen que ese es el punto que, al menos en este caso, marcó la diferencia con una situación que podía resultar trágica.

El resto de los investigados, los que pertenecen a Al Qaeda, han sido captados y funcionan de otro modo.

Probablemente por ello, no es común que, cuando son arrestados, tengan explosivos o armas, sino cuentas privadas de internet, llamadas de teléfono comprometedoras, asistencia a foros encriptados, que resultan aparentemente menos potentes como pruebas y que hacen que las investigaciones a veces sean cuestionadas pero que, según la Policía, son fundamentales para neutralizar la amenaza de un atentado.

Estos radicales entran en contacto con la organización terrorista a través de las redes sociales, primero en foros abiertos y, después, a través de su captador –puede pasar más de un año antes de que se les considere de confianza y se fije una cita personal– mediante el sistema pal talk, al que sólo se accede con una clave secreta.

Nouh Mediouni, un joven de 23 años que vivía con su familia en Zaragoza, reconoció ante el juez pertenecer a Al Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI), y personifica un recorrido tipo del islamista radicalizado. Su detención, así como la de El Jaauani, se produjo horas después de las detenciones de Boston y se pretendió que hubiese un vínculo, pero lo cierto es que la Policía les perseguía a ambos desde hacía más de dos años, que el permiso al juez para emprender la operación había sido pedido la semana antes y que los arrestos sólo pudieron efectuarse cuando llegaron los datos solicitados en comisión rogatoria a Marruecos. Datos que ratificaban los indicios recogidos previamente por los agentes sobre contactos con el AQMI.

El joven Mediouni fue captado por uno de los jerifaltes de Al Qaeda, Nouredine El Youbi, el encargado de llevar a los aspirantes a los campos de entrenamiento, número dos de una de las dos facciones más potentes de esta organización, situada en Mali a las órdenes del argelino Mokhtar Belmokhtar.

Un informe de Interpol indica que Al Qaeda sigue siendo el mayor riesgo internacional en España, Francia o Italia. Los expertos indican que, en realidad, desde el 11-M el riesgo real en nuestro país se ha visto restringido a momentos puntuales anulados con redadas como la operación Duna. Y que la mejor medida para combatirlo son esas 100 operaciones de control.

Quince españoles al
menos se han ido a zonas de conflicto; un 80%, a Siria
Interpol indica que Al Qaeda sigue siendo el mayor riesgo internacional

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