Yojar Tsarnáyev dice que actuaron solos y por extremismo religioso

Mejora la salud del detenido de Boston, que empieza a responder a preguntas

La Vanguardia, FRANCESC PEIRÓNNueva York. Corresponsal, 24-04-2013

La madre, Zubeidat, apareció ayer en las televisiones para insistir en la inocencia de sus hijos, Tamerlán Tsarnáyev –fallecido el viernes durante la persecución policial, a los 26 años–, y Yojar, de 19, detenido en un hospital de Boston por la presunta autoría de la tragedia del maratón.
Desde su actual lugar de residencia en la provincia rusa de Daguestán, Zubeidat reiteró su teoría sobre la conspiración del FBI. La agencia investigó en el 2011 a su hijo mayor, a petición de Rusia, sin hallar nada en su contra.
Sin embargo, postrado y esposado a la cama, Yojar, con lesiones “por posibles impactos de bala en la cabeza, garganta, piernas y mano”, ha reconocido su participación en la explosión de los artefactos junto a la línea de meta, el pasado día 15. Mataron a tres personas y provocaron atención sanitaria a un total de 282. Ha mejorado su salud, pero la herida en el cuello le dificulta el habla. El lunes sólo había articulado un “no”. Sucedió cuando el juez, en la comparecencia en el hospital, le leyó los derechos, le comunicó que le investigaban por el uso de armas de destrucción masiva, que incluso conlleva la pena capital, y le preguntó: –¿Puede pagar un abogado? –No. –Escriba que yo creo que ha dicho no.
A los especialistas en interrogatorios les ha confesado, con asentimientos de cabeza o por escrito, que su acción carece de vinculación con grupos internacionales. Yojar aseguró que el operativo, preparado por su hermano, lo realizaron por su conversión al extremismo islámico y contra las guerras de Iraq y Afganistán.
Tamerlán se confirma como el ideólogo que arrastró a su influenciable hermano pequeño, que parecía más adaptado a Estados Unidos. Si Tarmelán dejó las cervezas y de fumar, Yojar continuó con estos vicios occidentales. El sábado, en Cambridge (Massachusetts), donde residía, conocidos suyos indicaron que a las 48 horas del atentado lo vieron fumarse un cigarrillo de maría. A toro pasado consideraron que él creía que no los identificarían.
La supuesta radicalización de Tamerlán no ocurrió en solitario. Su madre le acompañó, lo que originó disputas familiares, la separación de los progenitore, que hizo que ambos acabaran regresando a su país de origen.
Dicen que esta tragedia, en la que ellos no dejan de ser otras víctimas, los ha unido. El padre, Anzar, también habla de montaje.
El adoctrinamiento criminal de Tamerlán se habría producido por internet. En un caso similar al reciente de Canadá, donde el imán de una mezquita de Toronto avisó de la radicalización de uno de los asistentes, lo que condujo a la detención de dos presuntos terroristas vinculados a Al Qaeda, Tsarnáyev comprobó cómo en su mezquita le afeaban su conducta. En enero le pidieron que no regresara tras enfurecerse por la comparación entre Luther King y el profeta Mahoma.
Zubeidat ha explicado al The Wall Street Journal que, al enterarse de lo de Boston, llamó a Tamerlán para saber cómo se encontraba. “Mamá, ¿por qué estás preocupada?”, le preguntó. A los pocos días fue él quién contactó: “La policía ha empezado a perseguirnos, nos disparan, mamá, te quiero”. Así se despidieron.

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