Internacional
Las saudíes al volante permitirían «prescindir de medio millón de chóferes» extranjeros
ABC, , 16-04-2013El mediático y multimillonario príncipe Bin Talal rompe una lanza en favor de que las mujeres puedan conducir por razones económicas
La campaña en favor de que las saudíes puedan conducir ha encontrado un nuevo paladín, el mediático príncipe multimillonario Alwalled bin Talal, y un argumento que puede ser decisivo: dar a las mujeres el carnet ahorraría al reino de los petrodólares el coste de al menos medio millón de chóferes extranjeros.
Así lo argumenta Bin Talal en su cuenta de Twitter, en un momento especialmente oportuno. El gobierno está en plena batalla de repatriación de emigrantes sin papeles, en los que las autoridades han encontrado un excelente chivo expiatorio para explicar la altísima tasa de paro entre los jóvenes saudíes, y la escasa apetencia de las empresas por contratar a nacionales.
Arabia Saudí tiene 28 millones de habitantes y casi 9 millones de trabajadores extranjeros con papeles, a los que de modo eufemístico se denomina expatriados. La inmensa mayoría de los saudíes trabajan como funcionarios. El 90 por ciento de los trabajadores de las empresas privadas saudíes son extranjeros. En los puestos más humildes de esa escala se encuentran los servicios domésticos, normalmente empleadas asiáticas, y los chóferes al servicio de las mujeres saudíes.
La batalla de las mujeres saudíes por obtener el carnet de conducir es antigua, aunque se recrudeció durante la Primavera Árabe. La campaña lanzada en las redes sociales por un grupo de ciudadanas, bajo el lema Women 2 Drive (Mujeres por la conducción), concluyó con las detenciones de rigor de activistas y varias condenas a latigazos que fueron finalmente revocadas. Los argumentos más sencillos a favor de la igualdad han chocado, permanentemente, contra los celotes de la secta suní salafista, que constituye la columna vertebral de la monarquía saudí. Al final será el argumento económico el que puede acabar rompiendo las defensas de los islamistas wahabíes, en un país que ve con inquietud el futuro de sus masas de desocupados y el porvenir de sus recursos energéticos.
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