Los Bardem, contra la discriminación racial

La Verdad, SARA BRITO, 10-04-2013

Santiago Zannou tuvo una señora pesadilla el pasado fin de semana, en la víspera del estreno, este viernes, de su nueva película, ‘Alacrán enamorado’: «La gente estaba en la calle pasándoselo bien, y yo trataba de meterlos en el cine, los agarraba y les decía: ‘Pero, ¡¿qué hacéis que no entráis al cine?!’», contaba a este periódico entre divertido y ansioso. Tal es el terror onírico de un director que se la juega en su segundo largometraje de ficción, después del éxito arrollador de ‘El truco del manco’ (2008) y la decepción comercial y crítica de su documental ‘La puerta de no retorno’ (2011).

«Esta película es muy importante para mí, por el elenco increíble que tiene y por lo que cuenta. Me va a cambiar la vida», confesaba Zannou hace dos días. Desde luego que el cambio es radical. De ‘El truco del manco’, una película con actores no profesionales (entre ellos El Langui, del grupo de hip hop La excepción) a otra, con un elenco envidiable, que incluye a Javier Bardem, en el papel de líder neonazi; a Carlos Bardem, novelista de la obra original, guionista y coprotagonista, en el papel del entrenador de boxeo Carlomonte, y Álex González, protagonista absoluto de esta fábula de superación, en la que un chico ‘skinhead’ acaba encontrando su camino hacia la redención a través del boxeo y del amor con una joven mulata (Judith Diakhate). No es poca cosa haber conseguido que Javier Bardem regresara a una producción 100% española después de nueve años (‘Mar adentro’), por mucho que el actor haya trabajado en España con Milos Forman o Alejandro González Iñárritu. Pero esta historia es la de su hermano Carlos, y el actor se volcó para apoyar la adaptación de la novela que Carlos Bardem escribió hace tres años.

Javier Bardem es el malo de la película: se mete en la piel de Solís, un líder neonazi que jalea a un grupo de jóvenes ‘skinheads’ (Álex González, Miguel Ángel Silvestre) a cometer actos violentos en pos de la limpieza étnica, y de paso, de su bolsillo. «Solís es un hombre muy violento, un filonazi que resume todos los referentes del racismo y fascismo que conozco, desde (Jean Marie) Le Pen, a las palizas que reciben los inmigrantes en los autobuses de Grecia», aclara el director de ‘Alacrán enamorado’.

Hacer reflexionar

Javier Bardem concreta un poco más: «Soy la cabeza pensante de una organización que surge en una época de crisis y excluye a otros grupos por medio de la violencia. Más allá de entretener, nos va a contar algo que ojalá nos haga reflexionar sobre el momento en que vivimos». Y añade: «España siempre ha sido un país de emigrantes – asegura Bardem – y por eso es increíble que a veces seamos tan desconsiderados con los inmigrantes».

Para Zannou, ha sido una empresa arriesgada esta de meterse directamente a hacer una película antifascista y antiracista. «Yo he tenido que salir corriendo de la puerta de una discoteca, para evitar que me pegaran una paliza por negro», admite el director. Pero, de cualquier forma, como en ‘El truco del manco’, Zannou lo que quiere es contar historias de superación: «Me interesan las historias de superación y los barrios. No quiero criticar los barrios o mirarlos por encima del hombro. Yo soy de Carabanchel y conozco bien lo que es crecer en el extrarradio. El cine está muy bien para ser una radiografía de la sociedad pero también para enviarle un mensaje a la gente. Todos los que trabajamos en esta película estamos de acuerdo en que con los tiempos de crisis que vivimos no hay que no tener miedo a vivir y a superarse, y eso es lo que transmite la película», explica este mulato, de padre senegalés y crecido en el barrio madrileño de Carabanchel.

Para Carlos Bardem, el boxeo, tan poco manejado en el cine español, es metáfora de lucha y superación: «No es una película de boxeo, sino que pretendíamos utilizarlo como una metáfora de la vida: no importa que te tiren, te levantas otra vez y las veces que haga falta para luchar», concluye el actor.

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