La larga sombra de Di Canio
La llegada al Sunderland del técnico, célebre por sus simpatías con el fascismo, fractura la masa social de un club al borde del descenso
El Mundo, , 02-04-2013«No soy racista, soy fascista». Paolo Di Canio pronunció estas palabras a la Agencia ANSA en 2005 después de un controvertido saludo con el brazo en alto para buscar la complicidad de los hinchas extremistas de la Lazio. Una declaración de principios que ayer se volvió en su contra después de estampar su firma en un contrato que le unirá al Sunderland en las próximas dos temporadas y media.
Su llegada al banquillo del equipo del noreste de Inglaterra no tardó en crear un cisma en la jerarquía del club. El laborista David Miliband, vicepresidente de la entidad, presentó su dimisión anteanoche por «los comentarios políticos en el pasado del nuevo entrenador».
El político británico pertenece a una familia de origen judíopolaco acosada por el nazismo. Su padre Ralph huyó de Bélgica ante el avance de las tropas de Hitler y se refugió en Reino Unido, donde acabó adoptando la ciudadanía británica. La decisión de Miliband, vista como un acto consecuente, sirvió para atizar aún más las brasas de los exabruptos ideológicos de Di Canio. El italiano llegó a decir en autobiografía que Mussolini era «un personaje profundamente incomprendido» y luce en su hombro un tatuaje con las letras DVX, el equivalente de Duce en latín.
Tanto el Sunderland como el técnico italiano cerraron ayer filas en un comunicado conjunto para intentar atajar la polémica. Di Canio se declaró dolido por el retrato, según él tergiversado, que han ofrecido los medios sobre su persona. «No tengo un problema con nadie. No sé por qué tengo que repetir mi historia, defenderme de algo que no me pertenece cada vez quecambio de club […]. Lo que puedo decir es que, si he herido a alguien, lo siento». La directora ejecutiva de la entidad, Margaret Byrne, afirmó que los comentarios sobre las simpatías fascistas de Di Canio eran insultantes para la «integridad del club» y su nuevo entrenador en lo que vino a describir como un «circo político».
El nuevo entrenador de los Black Cats, conocido por su carácter apasionado, se presentó ayer a la plantilla donde milita el defensa español Carlos Cuéllar y las primeras impresiones de los jugadores fueron positivas. Los hinchas del equipo, sin embargo, dejaron entrever su preocupación por los precedentes ideológicos del nuevo técnico. «De ninguna manera como aficionados, admitiríamos cualquier fascismo en nuestro club. Mientras él no exprese opiniones políticas, puedo soportarlo», expresó Stan Simpson, miembro del club de aficionados y abonado del Sunderland hace 40 años, en declaraciones recogidas por el rotativo The Guardian.
Al margen de su personalidad, el italiano también divide opiniones sobre su capacidad como técnico recién aterrizado en su primer trabajo en la Premier. Di Canio no es un desconocido en el fútbol inglés, donde fue jugador del West Ham y el Sheffield Wednesday.
En éste último equipo fue castigado con una sanción de once partidos por empujar a un árbitro. Debutó como entrenador con Swindon de League One (Tercera División) y dimitió en febrero pasado porque entendió que la directiva había roto sus promesas. Fue el artífice del ascenso de este equipo de cuarta a tercera categoría.
Ahora tiene ante sí el reto de evitar al Sunderland el pozo de la Segunda División. La derrota sufrida ante el Manchester United el fin de semana pasado dejó al equipo a un punto de la zona de descenso. Suficiente para que la directiva entrara en pánico y decidiera el despido fulminante del veterano Martin O’Neill para dar paso a la controversia que despierta Di Canio.
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