Nueve guardias civiles, implicados en una trama mafiosa en Corralejo
Los agentes cometieron supuestamente tráfico de drogas, torturas, detención ilegal y amenazas para amedrentar y cubrir sus actividades ilícitas. Eran temidos y actuaban con prepotencia.
El Día, 28-03-2013Efe, Las Palmas
La Guardia Civil desmanteló en el puesto majorero de Corralejo una trama mafiosa, con nueve agentes implicados, dedicada al tráfico de drogas y que cometió torturas, detención ilegal y amenazas, entre otros delitos, para amedrentar y cubrir sus actividades ilícitas. La primera parte de la operación Botavara se conoció en febrero pasado tras el arresto de cinco miembros del Instituto Armado, después de la llegada de una patera cargada de hachís.
Los primeros cinco guardias, que están en prisión desde hace semanas, formaban parte del autodenominado “Grupo 7” – como el de la película de Alberto Rodríguez – , la cabeza de una banda organizada en la que están implicados otros cuatro funcionarios del cuerpo y once personas ajenas a las fuerzas de seguridad, según el coronel jefe de Las Palmas, Ricardo Arranz.
El grupo cayó cuando dos de sus integrantes fueron sorprendidos mientras recogían parte del cargamento de una “narcopatera” que encalló en la playa majorera de El Cotillo el 20 de febrero con una tonelada de hachís a bordo, pero ya estaba sometido a investigación desde finales de 2012 por el Juzgado de Instrucción número 2 de Arrecife. A los miembros de este grupo, con una estructura “piramidal” y “perfectamente jerarquizada”, se les imputa tráfico de drogas, detención ilegal, contra las garantías constitucionales, torturas, amenazas y coacciones, falsificación de diligencias policiales y omisión del deber de perseguir el delito, entre otros. La operación sigue bajo secreto de sumario, por lo que solo se han hecho públicos los detalles que el juez autorizó.
La delegada del Gobierno, Carmen Hernández Bento, dijo que esta operación es “especialmente dolorosa” para la Guardia Civil, por el papel en esta organización delictiva de nueve de sus funcionarios, pero también felicitó al cuerpo por haberse comportado de modo “ejemplar” para investigar lo ocurrido.
“Demuestra la seriedad del cuerpo, que no ha tenido ninguna duda en detener a sus miembros implicados. Son nueve, pero recuerdo que la Guardia Civil está formada en Canarias por 3.791 efectivos. Por lo tanto, representan un 0,2 por ciento. Es un hecho puntual, aunque importante”, señaló Hernández Bento.
La Guardia Civil sospecha que este grupo tenía conexiones con bandas de narcotráfico de Marruecos. De hecho, dos de los once civiles arrestados son magrebíes. Y no solo se dedicaba a introducir en Canarias grandes cantidades, sino que también participaba en la distribución al menudeo. El coronel Arranz precisó que uno de los agentes acusados ya fue investigado por Asuntos Internos mientras estuvo destinado en Tenerife por hechos similares a los ahora destapados, pero entonces no se pudieron acreditar. Además, señaló que el “Grupo 7” era una organización “importante” en la delincuencia en Fuerteventura, “muy importante” en el caso del norte de la isla, y que tenía amedrentados a un buen número de ciudadanos y a otros miembros de la propia Benemérita. “Se veían muy seguros, eran muy prepotentes”, “la gente les tenía miedo”, señaló Arranz. La Guardia Civil revisa los atestados en los que participaron dichos agentes y el coronel apuntó que detuvieron ilegalmente a personas con antecedentes por narcotráfico o robos para favorecer la actividad ilícita del grupo.
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