Basílica de ladrillos marca Espíritu Santo
La Iglesia ortodoxa rusa colocó ayer la última cúpula de su templo, que inaugurará coincidiendo con su Pascua, en abril. Ha costado tres millones y se ha edificado sobre suelo cedido por el Ayuntamiento
El Mundo, , 27-03-2013En esta basílica edificada con ladrillos de la marca Espíritu Santo hay algo de «milagro». Porque cuando se iniciaron los trabajos sobre el suelo propiedad del Ayuntamiento de Madrid, cedido para los próximos 75 años a la Iglesia ortodoxa rusa en la región, apenas se disponía del tercio del presupuesto, que asciende a tres millones de euros. «Afortunadamente, no hemos tenido que parar en ningún momento las obras».
El del suspiro de alivio es Andrey Kordochkin, referente en España de esta comunidad cristiana. Por ahora, sus fieles siguen reuniéndose cada domingo en una nave industrial de 150 metros cuadrados, una antigua fábrica de muebles, situada en el barrio de Laguna. Pero si esa suerte de protección divina que hasta ahora les ha acompañado en sus cuitas inmobiliarias no se desvanece, según sus previsiones, ya podrán celebrar su Pascua, la semana que viene, en el nuevo templo.
Cuatro cúpulas doradas sobre una construcción de color blanco andaluz han acaparado la atención de los vecinos de Hortaleza durante el último mes. Ayer se colocó por fin la quinta y última de esas bóvedas semiesféricas cubiertas de oro, que dejan una estampa más próxima al Kremlin moscovita que a una zona residencial del noreste de Madrid.
«¿Qué te parece?», pregunta con interés, y un deje de orgullo Kordochkin mientras se pasea por el interior de la iglesia, aún en construcción, a la que un grupo de obreros aplica ya los últimos retoques. «Me gustaría que pudiera ser una alegría para los que viven por aquí, sean o no creyentes», reconoce el sacerdote.
Pero las pretensiones del párroco de la Iglesia ortodoxa rusa de Madrid, desde luego, no son meramente estéticas: «Mi misión no es dejar una construcción que sea como un monumento, sino llenarla de vida. Sino sería muy triste».
La nueva basílica, con una superficie de alrededor de 200 metros cuadrados, tiene planta cuadrada y dará cabida a un total de 250 fieles. «El diseño principal lo hizo un arquitecto de Moscú, pero todo el trabajo técnico se ha adaptado a las normas urbanísticas y al estilo de aquí», señala Kordochkin cuando se le pregunta por qué no se ha optado por algo más colorido.
Junto al templo se ha levantado además un edificio de tres plantas. En su interior, de momento, lo que se escuchan son las canciones pegadizas de una emisora de radio fórmula intercaladas con los martillazos de los trabajadores que están a punto de dar por concluidos los trabajos que se iniciaron a finales de 2011.
«Espero que pronto se escuche otra música», señala entre risas Andrey Kordochkin, de negro riguroso, mientras muestra las instalaciones que albergarán una biblioteca, varias aulas para catequesis y dos viviendas. Y aún falta el campanario, «para alegría de los vecinos», añade también en tono sarcástico. Con voz ya seria, aclara: «En la tradición rusa, la melodía forma parte del patrimonio cultural. Confiamos en que la gente lo entienda también así y no como una molestia».
La financiación de la basílica ha sido uno de los principales escollos con los que se topó el proyecto pergeñado por el párroco ortodoxo desde que se mudó a Madrid, hace ya nueve años. De los tres millones de euros presupuestados, unos 300.000 los han absorbido las cinco cúpulas doradas en un taller de Arganda del Rey.
«La idea de que la comunidad rusa aquí es muy potente es un mito. De hecho, muchos emigrantes trabajaban en la construcción, así que la mayoría están en paro», detalla Kordochkin. El dinero, añade, ha llegado principalmente de Rusia, de particulares y de grandes empresas, como la Compañía Estatal Ferroviaria.
En su opinión, el importante desembolso que exige no es una cuestión baladí: «Esta iglesia tiene que ser un referente para el país [ya hay otra construcción similar en el municipio alicantino de Altea], porque estamos en la capital».
Lo de conseguir el terreno para poder levantar el edificio sagrado tampoco fue una cuestión sencilla. «Los trámites fueron largos, complicados… Madrid ha sido la última capital europea donde hemos podido construir un templo», afirma el párroco de la Iglesia ortodoxa rusa en la región.
Una vez que se haya inaugurado la basílica, previsiblemente el viernes 5 de mayo, habrá oficios todos los sábados a las 18.00 horas y los domingos a las 10.00. No se descarta la posibilidad de organizar visitas guiadas incluso para fieles de otras comunidades.
«Actualmente nuestra parroquia la forman ciudadanos de origen ruso, ucraniano, georgiano, moldavo y españoles, entre otros, componiendo un cuadro multicultural de fuerzas espirituales que intenta crear una comunidad en Cristo en la que haya sitio para todos», señala Kordochkin. Y concluye: «Una comunidad cristiana no puede ser un gueto por su idioma o por su cultura».
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