Sociedad
Chinos y españoles rezan juntos en Semana Santa
ABC, , 27-03-2013ABC.es visita una iglesia evangélica en Usera donde comparten culto latinos y orientales
Domingo 12:30 de la mañana. La Iglesia Cristiana China en España abre las puertas a sus fieles, en el número 36 de la calle Gabriel Usera. Pero el pastor que lee la palabra no es chino, sino canario. Su nombre es Frank Estévez. Dirige el culto para la comunidad cristiana evangélica hispana de Usera; el barrio madrileño donde se concentra gran número de familias de emigrantes chinos.
Mientras Frank ora acompañado de sus fieles, dentro de la iglesia, su mujer Martina Cabrera Santa Cruz prepara la comida junto otras voluntarias cristianas evangélicas. «Solemos reunirnos a comer todos juntos, chinos y españoles», comenta mientras se ríe. Sobre el mantel blanco, impoluto, que cubre la mesa se percibe el olor de diversas comidas: macarrones, tortilla, embutido y una tarta paraguaya que Martina ha preparado: «Es de mi tierra». Sin interrumpir su risa confiesa que siempre que vienen los chinos «comen pizza».
Los cristianos evangélicos no viven la Semana Santa como los católicos, no hacen procesiones ni celebran actos especiales. Pero Ai Yung Song, una cristiana voluntaria, dice que el próximo domingo día 31 «van a celebrar un culto y regalar huevos a todos los fieles para conmemorar la Resurrección de Cristo». De los 32.000 chinos censados en Usera, mil son fieles de la Iglesia Cristiana China.
La Iglesia Evangélica Metodista Nacional que pastorea Frank Estévez no tiene un lugar de reunión. Por eso el pastor chino Jian Ping Cheng les cedió su espacio. «Empezamos a mezclarnos con los chinos hace cinco años», cuenta Frank durante una entrevista realizada en su casa. Bebe café en una taza de porcelana blanca. De fondo se oye el canto de un periquito. Cuadros, jarrones esculturas de distintos países decoran las paredes. «Un día llamé a la puerta de la Iglesia Cristiana China y me abrió su pastor, Jian Ping Cheng, pero no hablaba español, a pesar de llevar 18 años en España». Con la ayuda de un intérprete Frank consiguió convencerle de que comenzaran a realizar actividades juntos.
«Empecé en el 2007», daba clase de español a los padres de las familias. Pero en 2009 Jian Ping Cheng le propuso que llevara el culto para los jóvenes chinos (muchos de ellos nacidos en España), en español. Los chinos son cristianos evangélicos calvinistas y Frank es cristiano evangélico metodista. Aunque pertenecen a dos órdenes diferentes, el religioso dice que «nunca ha habido problema» y que «nunca toca temas doctrinales».
Frank ha aprendido mucho de los jóvenes chinos a los que ha enseñado. «Estuve con ellos desde los trece hasta los veinte años. Me sorprendió su manera tan seria y responsable de procesar la religión, su capacidad de trabajo y el respeto hacia sus padres». Admite que uno de los mayores desafíos fue combatir su herencia cultural «machista».
«Cuando venía un pastor chino a leer la palabra, las mujeres no podían preguntarle». Si se dirigían a él «le cambiaba la cara», dice Frank. Los cultos para los jóvenes solían ser los sábados a las 17.30 horas. «Ahora están parados porque estoy enfermo, pero pienso volver a retomarlos en abril». Los domingos a las 17.00, el pastor Cheng realiza el culto para la colonia china. «La mayoría de ellos son campesinos. Incluso se ha pensado en hacer una sesión distinta para los empresarios», afirma Frank.
Frank continúa bebiendo su café. Llaman a la puerta. Es Moe, el hijo del reverendo Cheng. Ha nacido en Valencia y estudia psicología en la Universidad Complutense de Madrid. «He aprendido chino en España». Cuenta que no ha ido muchas veces a China y que ha tenido que utilizar internet para conocer a sus compatriotas asiáticos. «Las nuevas generaciones chinas están muy preparadas. Pero a los jóvenes no les gusta demasiado hablar de los derechos humanos, ni del Tibet», menciona.
Los cristianos fueron perseguidos por el régimen comunista en China. Muchos de ellos huyeron a otros países europeos, como España o Italia. Las órdenes peor paradas fueron las que ponían más ímpetu en predicar el mensaje, explica Moe. Comenta que la familia de su madre tenía que realizar «cultos a escondidas».
Ahora practicar la religión cristiana no está penalizado pero muchos de los pastores que el régimen prepara para transmitir la palabra en las grandes iglesias de las capitales chinas «no han estudiado teología», señala Moe. Frank añade que «tampoco creen en Dios, sirven para informar al régimen».
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