Una 'miss' demasiado racial

La nueva reina de la belleza rusa desata la polémica por sus rasgos tártaros y por su defensa de las activistas encarceladas de la banda Pussy Riot

El Mundo, ELMIRA ABDRAZAKOVA XAVIER COLÁS MOSCÚ ESPECIAL PARA EL MUNDO, 12-03-2013

Hubo un tiempo en el que las elegidas para el trono de la belleza de Rusia eran siempre celestiales criaturas eslavas que se limitaban a sonreír y pestañear aparatosamente ante los halagos.

Elmira Abdrazakova, Miss Rusia 2013, no es rubia ni mansa. Sus rasgos morenos y la anchura de su cara revelan la mezcla en sus orígenes: madre rusa y padre tártaro. La combinación es habitual en muchas regiones del país, que comprende distintas etnias, nacionalidades y religiones. Pero sobre las pasarelas y bajo la corona oficial rusa mandaba un patrón 100% eslavo.

Así que cuando la que ya es oficialmente la chica más guapa del país volvió a casa y entró en su cuenta de su red social favorita vio su muro plagado de críticas de tono racista: «Se habrán agotado las bellezas en tierras rusas, si resulta que Miss Rusia no es rusa», argumentaban muchos mensajes. Otros eran más bruscos: «Una gitana no puede representar a Rusia».

Aunque ha dado de baja su perfil en la versión rusa de Facebook «para evitar provocaciones», Elmira ha plantado cara a los que la señalan: «Vivo en un país multiétnico y no veo que sea nada raro, pues la segunda en concurso tampoco es cien por cien rusa. Estamos en el siglo XXI, hay que ser más tolerantes», dijo a los periodistas.

La furibunda reacción en las redes sociales parece obviar que no es la primera vez que una chica con sangre tártara obtiene esa corona. La morenaza Diana Zaripova lo logró en el año 2004. El problema que afronta el concurso es que sus diosas son cada vez más respondonas. Abdrazakova se ha estrenado en el podium de la belleza nacional pisando el charco preferido por Occidente, la sentencia a las activistas punk de la banda Pussy Riot, que irrumpieron cantando en una catedral: «Yo estudié en una escuela religiosa y sé que un altar es sagrado, pero la condena de las dos chicas [dos años de cárcel en prisiones remotas] es demasiado dura», declaró en la emisora de radio Ruskaya Slushba Novostei.

La joven ruso-tártara sigue la estela de Natalia Pereverzeva, coronada Belleza de Rusia en 2011, que en el certamen internacional de MissTierra describió a su país como una nación «despedazada sin piedad por hombres codiciosos y gente deshonesta».

El pasmo fue general. En aquel discurso la joven afirmó también que en el país que había vencido al fascismo «florece el nacionalismo», algo que parece confirmarse con los ataques de ahora a la joven Elmira, a la que sus compañeros de universidad definen como «discreta, encantadora e inteligente».

Su corona, el coche de regalo, los 76.000 euros de premio y el apartamento que le ha regalado el gobernador de su región tienen un sabor agridulce que espera compensar con un buen puesto en la competición mundial.

Seguro que Rusia y su presidente, Vladimir Putin, al que ha osado llevar la contraria, estarán pendientes de su actuación.

LO DICHO Y HECHO

«Vivo en un país multiétnico y no veo que sea nada raro. Hay que ser más tolerantes»

1994: Nace en Zhelenika, (Kazajistán) hija de una rusa y un tártaro. 2011. Acaba la Secundaria en la escuela de Stavropol y se establece en Keremovo. 2012: Estudia en la Universidad de Novorsibirsk. 2013: Logra hacerse con la corona de Miss Rusia tras imponerse a una joven de Kalmukia, república en el sureste de la parte europea de Rusia.

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