«Llévate las chabolas a tu chalé»
La Verdad, , 07-03-2013El incendio de un asentamiento de ciudadanos búlgaros en la pedanía murciana de La Ñora ha originado una guerra entre el propietario de los terrenos, los inmigrantes acogidos en la zona y los vecinos de este trozo de huerta. La situación comenzó a ser insostenible este fin de semana cuando una docena de chabolistas, con niños, se trasladaron a la zona para instalarse allí con permiso del dueño. Los vecinos, desde un primer momento, mostraron su disconformidad con esta decisión. El mismo domingo, el primer día que planeaban pasar allí la noche, un sorpresivo incendio redujo las chabolas a ceniza. El dueño de las tierra, Francisco Ros, asegura que tras ese fuego está la mano de algún vecino. Éstos, apoyados por el alcalde pedáneo, Jesús Aliaga, niegan los hechos y recuerdan que estos asentamientos son ilegales. «Emplearemos todas las armas a nuestro alcance para evitar el chabolismo», recalcan. «Estamos hartos».
Philip es uno de los búlgaros que pretendía instalarse en este pequeño trozo de huerta de La Ñora. Hasta hace unos días, él y su familia vivían en una nave industrial en la zona de Patiño, pero una sentencia judicial les obligó a desalojar la zona. «No tenemos trabajo, ni dinero», confiesa. «Vivimos de la chatarra». A través de un conocido, estos búlgaros contactaron con Francisco Ros, que se ofreció a cederles un pequeño trozo de huerta que tiene en La Ñora. Un trozo de huerta enmarcado entre viviendas. «Me dieron pena porque son tres familias y no tienen donde dormir», explica, «por eso les cedí mi terreno para que se instalaran».
El viernes estos ciudadanos búlgaros comenzaron a trasladar cosas a la zona y a levantar sus chabolas. El domingo, al mediodía, abandonaron la improvisada vivienda para ir a comer a Jesús Abandonado y a la vuelta encontraron que el fuego lo había consumido todo. «Hemos perdido la ropa, los pasaportes, ordenadores…», cuenta un compañero de Philip. «Ahora dormimos en la furgoneta y queremos encontrar un sitio donde dormir».
El incendio de este asentamiento avivó aún más las disputas entre el propietario del terreno y los vecinos. Estos le recriminan que haya dejado a estos ciudadanos búlgaros que se instalen junto a sus casas. «Si tan solidario eres», le espetaban, «llévate la chabola a tu chalé». El pedáneo niega, además, que éste le informase o pidiese permiso para este asentamiento. Francisco Ros, por el contrario, asegura que fueron los vecinos los que prendieron fuego a las chabolas y defiende su poder para decidir sobre el uso que le da a su terreno. «Ahora estoy más convencido aún de que les voy a ayudar», alerta. La guerra está servida.
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