Los Mossos descabezan la violenta banda latina black panthers

Una macrooperación en Barcelona y su área metropolitana se salda con 25 detenciones, incluidas las de los principales líderes

La Vanguardia, RAÚL MONTILLA, 20-02-2013
L’Hospitalet de Llobregat La policía siempre ha dicho que una banda latina es realmente peligrosa cuando, más allá de ocupar parques y protagonizar altercados los fines de semana, se lucra con su actividad delictiva. Y en esa coyuntura está –o al menos es lo que los Mossos creen– la banda latina black panthers en Catalunya. Con dos especializaciones: el tráfico de drogas y la extorsión. Para pararle los pies, ayer se desarrolló una macrooperación policial en el área metropolitana de Barcelona con más de un centenar de agentes de la policía autonómica que se saldó con una veintena de registros y otras tantas detenciones. En el trasfondo, acabar con esta banda violenta que suele estar integrada por dominicanos y que, después del golpe policial que sufrieron los trinitarios en noviembre del año pasado, casi ya no tenía competencia.

JORDI PLAY Los Mossos se llevan a uno de los detenidos en el barrio de la Florida de l’Hospitalet

Según explicaron ayer fuentes policiales, la mayoría de los integrantes de esta banda son mayores que los miembros de cualquier otra pandilla con presencia metropolitana. Son, sobre todo, hombres que superan los 20 años, incluso la treintena, para los que ser un pantera negra se ha convertido casi en un oficio. En total ayer se produjeron 25 detenciones –una la llevó a cabo la Policía Nacional en Zaragoza– por supuestos delitos como asociación ilícita o tráfico de drogas. Aunque también hay acusados de perpetrar retenciones ilegales –es decir, secuestros–, extorsiones y tentativas de homicidios. La policía no descarta nuevas deban ayer cómo los agentes habían tapado previamente la mirilla del resto de viviendas antes de reventar la puerta del black panther que allí residía.

Aunque la detención con mayor repercusión, mediática y policial, tuvo lugar en el ático del número 135 de la avenida Florida de l’Hospitalet, en el domicilio del supuesto número dos de la banda, conocido como Coque, y su pareja. Los Servicios Sociales se hicieron cargo de un menor que también estaba en la vivienda. Cerca de una decena de agentes subieron por las estrechas escaleras del inmueble también antes de las seis de la mañana reventando la puerta por varias partes. El tenciones en los próximos días. El objetivo es desarticular la banda por completo, bien jerarquizada y afincada en toda el área metropolitana de Barcelona.

La operación de ayer comenzó poco antes de las seis de la mañana en Barcelona, l’Hospitalet, Cornellà y Esplugues de Llobregat. Agentes armados con subfusiles fueron entrando coordinadamente en una selección de 23 pisos en muchos de los cuales se hallaron multitud de plantas de marihuana. El despliegue, según vecinos de diversos puntos donde se produjo la intervención policial, fue de película. En uno de los inmuebles, como el número 39 de la calle Josep Fiter de Cornellà de Llobregat, algunos inquilinos relataoperativo cogió al supuesto líder de la banda latina durmiendo. Se da la circunstancia, y de ahí su alta repercusión, que se trata de una área del barrio de la Florida, los Bloques, en la que el pasado septiembre hubo enfrentamientos entre vecinos de etnia gitana e integrantes de la banda latina. La causa, la molestia que generaban –fiestas, música, consumo de drogas– los integrantes de los black panthers en el barrio. El conflicto vecinal, que llegó al enfrentamiento físico, se había relajado en las últimas semanas debido a la fuerte presencia policial. Ayer, para algunos vecinos, la detención del cabecilla era vista como un paso más de esta mayor presión sobre la banda. Vecinos latinoamericanos, eso sí, despidieron al detenido cuando marchaba en el coche policial al grito de “campeón, campeón”.

En el registro del piso del cabecilla la policía halló diversas plantas de marihuana y abundante material y cajas. En el interior de una de ellas se adivinaban varios bates de béisbol. La escena se repitió en otros inmuebles, como en uno de la calle Daoiz i Velarde de Sants. O en el número 17 de la calle Cedres de Esplugues, residencia del supuesto número uno de los black panthers.

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