Italia, entre el populismo y Europa
La Vanguardia, , 19-02-2013ITALIA se enfrenta a un mes en el que se decidirá no sólo su futuro, sino, en buena parte, el de Europa y del mundo. El domingo y el lunes se celebran unas elecciones legislativas en las que se decide hacia dónde se inclinan los italianos tras el paréntesis de Mario Monti: volver al populismo berlusconiano o reforzar los lazos europeos con el centroizquierda de Pier Luigi Bersani. Por otra parte, el próximo 15 de marzo, si es que finalmente no se adelanta, el cónclave de cardenales deberá elegir un Papa, italiano o no. Una elección que trasciende, por supuesto, el hecho territorial y que determinará en buena parte el horizonte eclesial.
La campaña para las elecciones legislativas, a medida que se acerca el día D, se ha convertido en una batalla entre la trascendencia y seriedad política (Bersani y Monti) y el populismo más descarado (Berlusconi y el cómico Beppe Grillo) que tanto parece animar a una parte del electorado, a juzgar por los sondeos. La ventaja del Partido Democrático de Bersani, de centroizquierda, ha ido disminuyendo al mismo ritmo que aumentaban las expectativas del Partido de la Libertad del hasta hace poco cadáver político Silvio Berlusconi. Apenas cinco puntos, del 34% al 29%, los separaban la pasada semana, la última permitida para hacer públicas encuestas electorales, con un nivel de indecisos que puede estrechar ese margen si se tiene en cuenta la tendencia del último mes. Con Il Cavaliere omnipresente en sus cadenas de televisión prometiendo eliminar los impuestos de la primera vivienda, una amnistía fiscal y la creación de millones de puestos de trabajo. Pero la sorpresa es que en tercer lugar aparece Beppe Grillo, el payaso que llena estadios a base de alardear de antipolítico, de mofarse de los políticos y de sus privilegios, que alcanza el 16% de los votos expectantes, tres puntos por encima de los de Monti, que paga la factura de sus políticas de recortes y el aumento de impuestos.
Consciente de la realidad de los sondeos, el todavía primer ministro ha reclamado de sus adversarios un debate televisado que ni Bersani ni Berlusconi parecen dispuestos a admitir, porque tienen más que perder que por ganar. Además, la última semana ha sido propicia en casos de investigación judicial por corrupción que afectan a todos los grandes partidos, lo que favorece las expectativas populistas de Beppe Grillo. El escándalo de Monte Paschi de Siena, un banco relacionado con el centroizquierda, acusado de manipular las cuentas para ocultar unas pérdidas enormes, no sólo ha perjudicado a Bersani, sino que ha desviado la atención sobre las decenas de casos de corrupción del partido de Berlusconi, de quien los jueces señalaron su innata “tendencia a delinquir”. Además, Bersani, como Monti, no es un político dispuesto a disparar salvas de humo con que contentar a sus bases. El perfil serio de ambos choca con la disparatada campaña de Grillo y con las propuestas populistas de Berlusconi, lo que favorece a estos últimos en cuanto a presencia en la campaña y en los medios. De ahí que las bases del centroizquierda pidan a su líder que sea más atrevido.
En una semana se sabrá si los italianos se decantan por el populismo de la derecha o por el realismo del centroizquierda. Europa y las cancillerías occidentales están ansiosas por conocer unos resultados de los que depende, en buena parte, el futuro de la UE, del euro y de la geoestrategia mundial. Igual que ocurre con el cónclave de cardenales de mediados de marzo.
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