Detenido vestido de tigre
La Verdad, , 19-02-2013Que te detengan no es algo habitual. Que te lleven a una celda, tampoco. Pero que, encima, tengas de compañero a un ‘tigre’…, quizás es más que sorprendente. Esto es lo que debieron de pensar los detenidos que el pasado fin de semana permanecieron en los calabozos de la Guardia Civil de Águilas y de Murcia. Cuando llegaron, se encontraron que como camarada de trullo tenían nada más y nada menos que a un joven vestido de felino a rayas.
De la sorpresa inicial a la admiración, ya que el disfraz del felino más grande del mundo lo llevó durante más de 24 horas con toda la dignidad que se puede tener en semejantes momentos. Durmió, desayunó, comió, fue trasladado en dos ocasiones en un furgón policial y hasta casi cenó con su traje de ‘Panthera tigris’, única vestimenta que portaba, a excepción de sus ‘gayumbos’, pero que no llegó a exhibir porque no abandonó su traje de las mil y una rayas durante su encierro. El joven, estudiante, acudió con ilusión a presenciar los carnavales de Águilas. Disfrutaba de la fiesta cuando vio a dos personas vestidas de agentes de la Guardia Civil. Se acercó a uno de ellos y alabó su indumentaria, asegurando que su disfraz era de lo más conseguido que había visto hasta el momento. La fiesta, el cansancio, la noche, el exceso de confianza… – peligroso cóctel – hizo el resto y la cosa es que el tigre, que no sabemos si de bengala, fue a dar con sus huesos en el calabozo.
Una acumulación de detenidos y la llegada de una patera cargada con 25 inmigrantes obligó a que el ‘tigre’ fuera trasladado hasta dependencias de la Guardia Civil de Murcia. Y allí se quedó. Los agentes al verlo llegar con tal indumentaria le propusieron que llamara a algún amigo para que le llevara vestimenta más acorde, pero el joven pensó que para qué molestar a nadie si el arresto podía ser cuestión de poco tiempo.
Al día siguiente de su detención los calabozos de Águilas redujeron su ocupación, por lo que el joven ‘tigre’ volvió otra vez al trullo de la ciudad costera, alargándose más de lo previsto su estancia y allí se quedó de semejante guisa.
Viendo el panorama y que al día siguiente tenía que comparecer en los juzgados lorquinos, los agentes determinaron dejarle en libertad con tiempo suficiente para que pudiera cambiar su disfraz por una vestimenta más acorde para presentarse ante su señoría. El joven pudo volver a casa y así abandonar su indumentaria de tigre que a buen seguro no olvidará en mucho tiempo. Ahora, solo le queda que el juez sea indulgente y considere que ha tenido castigo suficiente con llevar su traje de felino gran parte del fin de semana y exhibirse con él por varios calabozos de la Región.
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