>GAMAL EL BANNA El hermano musulmán rebelde
El Mundo, , 18-02-2013Dicen que en toda familia hay una
oveja negra. Y Gamal el Banna, el
hijo pequeño de una de las estirpes
egipcias más influyentes del siglo
XX, lo fue entre sus ultraconservadores
parientes. Su padre fue un
conocido erudito que dedicó tres
décadas a redactar una enciclopedia
sobre el islam y su hermano
Hasan el Banna fundó en 1928 los
Hermanos Musulmanes, el poderoso
movimiento islamista con presencia
e influencia en la mayoría de
los países de la región. Gamal, en
cambio, optó por ser el azote intelectual
de la Hermandad y los salafistas
(rigoristas musulmanes), convertidos
hoy en los principales actores
del Egipto post Mubarak.
Lector voraz y dueño de una inmensa
biblioteca, aceptó la dirección
de la editorial los Hermanos
Musulmanes a finales de la década
de 1940 pero –después de dos años
entre rejas– abrazó el movimiento
obrero y creó una asociación para
>GAMAL EL BANNA
El hermano musulmán rebelde
mejorar las condiciones de los reclusos.
Desde entonces, Gamal
compaginó la tarea de traducir documentos
de la Organización Mundial
del Trabajo, promover los sindicatos
en los países árabes o establecer
la Unión Internacional del
Trabajo Islámico en Ginebra con su
faceta de defensor de un religión
compatible con las libertades públicas
y los derechos humanos.
En el centenar de ensayos publicados,
el hermano díscolo situó en
su diana al islamismo y la interpretación
conservadora de algunos
ulemas y desató no pocas polémicas.
A su juicio, por ejemplo, ni el
Corán ni la sunna (la doctrina de
Mahoma) obligan a la mujer a llevar
hiyab (pañuelo islámico). «No
hay ningún versículo que lo obligue.
Sólo se establece en general
preservar la modestia o la decencia
pública», argumentó quien sostenía
que el velo era una tradición preislámica.
Para disgusto de los barbudos,
Gamal siempre denunció a quienes
siguen al pie de la letra los hadices
(dichos y hechos del profeta). «Son
vinculantes siempre y cuando sean
compatibles con el progreso», aseveró.
Y consideró los hudud (los
castigos corporales citados en la legislación
islámica) o la prohibición
de rebelarse contra el gobernante
injusto como fraudes dirigidos a
«aterrorizar y someter a los musulmanes
».
Ajeno a las tormentas que originaban
sus palabras, el pensador respaldó
tanto la emancipación de la
mujer y su derecho a aspirar a la
Presidencia de un país como la libertad
de un creyente para convertirse
al cristianismo o al judaísmo.
Incluso sus alegatos menores como
la posibilidad de fumar durante el
ayuno delmes sagrado de ramadán
despertaron polvaredas. Superadas
las 90 primaveras, Gamal asistió a la
revolución de Tahrir con el entusiasmo
de uno de los activistas que se
revuelven ahora contra el sucesor de
Mubarak. «El pueblo está decepcionado
y el presidente es un tirano»,
murmuró en una de sus últimas
apariciones públicas. Los Hermanos
Musulmanes –recalcó entonces– tienen
unas ansias ilimitadas de poder
y sus aliados salafistas son ejemplos
de la «ignorancia mas supina». «El
único modo de regresar a los primeros
días del Islam es fabricando otro
profetaMahoma», bromeó.
Gamal el Banna, pensador islámico, nació
en la provincia egipcia de Beheira el
15 de diciembre de 1920 y falleció en El
Cairo el 30 de enero de 2013.
AFP
Oveja negra de su
familia, fue el azote
de la Hermandad
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