Niños bajo tutela islámica

Ruiz-gallardón ofrece a Rabat reconocer la modalidad de adopción musulmana para resolver la situación de 58 familias

El País, IGNACIO CEMBRERO, 18-02-2013
El Gobierno español ha ofrecido al marroquí cambiar la ley de adopción internacional, de diciembre de 2007, para resolver el problema de 58 familias españolas a las que los orfanatos marroquíes asignaron niños, a veces hace más de un año, pero a los que el Ejecutivo islamista de Rabat pone nuevas exigencias, de muy difícil cumplimiento, para que puedan concluir el proceso.

María José Giménez sostiene en brazos al niño que quiere adoptar.

“Vivo en la angustia de sentirme madre, pero de no poder tener a mi hijo conmigo”, afirma Susana Ramos, psicopedagoga madrileña. Desde que en primavera le fue asignado un bebé por la Liga Marroquí de Protección de la Infancia, una institución pública, ha efectuado 23 viajes, pasa todas sus vacaciones en Rabat para estar con él, pero no logra obtener su kafala (tutela dativa), la modalidad de adopción islámica.

“Sufrimos una espera interminable cuyo desenlace es incierto”, relataba la barcelonesa Mar, en octubre en Rabat, coincidiendo con la entrevista que el ministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón, mantuvo entonces con su homólogo marroquí, el islamista Mustafá Ramid. “Hemos creado lazos afectivos con nuestros pequeños, les queremos, vivimos para ellos, pero ya no estamos seguros de que podremos educarles, criarles, formar un hogar”, añadía con la vista nublada.

La cercanía con España, el elevado número de abandonos de recién nacidos —24 al día, según una ONG marroquí—, la transparencia del proceso y la buena salud de los bebés, hijos de madres solteras, convirtieron a Marruecos desde 1995 en un país de adopción. En 2011, último año de normalidad en el proceso, los tribunales marroquíes otorgaron 254 kafalas a extranjeros, sobre todo a españoles, en su mayoría catalanes.

Para superar el bloqueo RuizGallardón envió el lunes pasado al director general de Cooperación Jurídica Internacional, Ángel Llorente, a Rabat donde se reunió con Ramid. Le comunicó la intención del Ejecutivo español de constreñir por ley a los españoles que tutelen a niños marroquíes o subsaharianos, acogidos en orfanatos de Marruecos, a respetar la kafala.

Esta figura jurídica islámica obliga a los tutores a mantener la filiación del niño, su religión musulmana y su nacionalidad. Cuando se modifique la ley los tutores no podrán pedir a los jueces de menores en España la plena adopción del niño. Algunas familias la solicitaron años atrás para garantizar así a sus hijos los mismos derechos que a los españoles. Los jueces solían concederlas.

Al poco tiempo de llegar los islamistas al Gobierno, en enero de 2012, la tramitación de las kafalas para extranjeros se paralizó en los tribunales, pero en septiembre el ministro Ramid dio la puntilla a las más de 70 familias —el 83% españolas— en espera de poder tutelar.

Ramid, un hombre de convicciones religiosas, promulgó una

circular instando a los fiscales a rechazar la entrega de bebés marroquíes a extranjeros “si estos no residen habitualmente en territorio nacional”. Alegaba que, si los niños salían del país, era imposible verificar si se respetaba la kafala.

Para cumplir con este requisito algunas familias españolas están tramitando su residencia en Marruecos dejando, a veces, un puesto de trabajo, una casa en España. Obtener el permiso de residencia no es, sin embargo, garantía de que puedan sacar a sus hijos del país.

No está claro que la oferta que acaba de hacer de Ruiz-Gallardón baste para convencer a Ramid. Al conocerla hizo una serie de preguntas sobre si se podría obligar a los tutores españoles y a su niño a viajar una vez al año a Marruecos, para comprobar la observancia de la kafala, o si los jueces de menores españoles podrían encargarse de esta tarea.

El clima está enrarecido. Algunos diarios marroquíes acusan a los extranjeros de “comprar niños” sin aportar pruebas. Un juez de Agadir se ha extralimitado exigiendo que los futuros tutores se examinen de islam para demostrar que poseen conocimientos suficientes para poder educar a los niños. Los españoles han sido suspendidos.

Convencidas de que solo el rey Mohamed VI puede sacarlas de este trance, 40 familias, en su mayoría españolas, pero también francesas o estadounidenses mandaron en diciembre al monarca una carta implorándole para que “interceda” ante su Gobierno y que la circular de Ramid no se aplique retroactivamente.

Una copia fue enviada al Rey de España con la esperanza de que, durante la visita que tenía prevista a Rabat en el mes de marzo, sugiera a Mohamed VI que sea benévolo con los aspirantes a tutores. La mala salud de don Juan Carlos puede provocar la cancelación del viaje y sumir aún más a las familias en el abatimiento.

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