La tierra prometida no olvida
Canarias 7, , 16-02-2013Diversas autoridades lanzaroteñas, en representación de Cabildo, Estado y ayuntamientos; así como representantes de los colectivos de inmigrantes, entre otros, rindieron este viernes un sencillo homenaje a los 25 inmigrantes que el 14 de febrero de 2009 perdieron la vida al naufragar en Guatiza la patera en la viajaban. Se pidió que su memoria siga viva.
El acto consistió, de modo principal, en la instalación de un ramo de flores, de la Dirección Insular de la Administración General del Estado; y varias coronas, del Cabildo y los consistorios de Teguise y Haría, junto al sencillo monolito que en 2010 se puso en un punto cercano al lugar de la tragedia. En nombre de todos los presentes habló el vicepresidente insular, Joaquín Caraballo, quien hizo un sentido repaso de cómo fue el drama de hace cuatro años, para pedir a continuación que no se olvide el fatídico suceso, como posible fórmula para evitar nuevos dramas y, de paso, tener bien presente cómo viven, en condiciones de miseria, millones de personas dentro del continente africano.
«Se me entrecortan las palabras al volver a recordar», comenzó Caraballo su emocionada alocución, versada en «una tragedia de magnitud incalculable», con 25 personas que se dejaron la vida «cuando querían llegar a la tierra prometida y escasos metros encontraron la muerte». Tras este preámbulo, matizó el viceconsejero cabildicio que el acto, «el hecho de estar aquí», junto al monolito, «es algo necesario, para tomar conciencia de que a pocas millas hay gente que realmente lo pasa complicado, con una vida difícil, mucho más incluso de que la que nosotros estamos pasando ahora», por la crisis. «Merece la pena no olvidarlo», remató Caraballo, «para apostar entre todos por una sociedad más justa y solidaria».
Cabe recordar que el naufragio no alcanzó dimensiones aún más dramáticas gracias a Cristian Hunt, un vecino uruguayo aficionado al surf que se jugó su existencia para ayudar a varios náufragos a ganar la costa con vida. Su valor llegó a ser recompensado con el Premio Canarias 2009. La ayuda de este valiente fue crucial para que se salvaran varios viajeros. Entre ellos figuraban los responsables del viaje, que fueron juzgados por la Audiencia Provincial de Las Palmas. Cada uno de los tres condenados fue castigado a cumplir una condena de 32 años de cárcel, por ser responsables de 25 homicidios imprudentes e ir contra los derechos de ciudadanos.
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